Como quedó establecido desde 1992, del 1 al 8 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, organizada por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés), con el apoyo de la OMS y Unicef. Este año, a semejanza de 2020, el lema y los objetivos se alinean con el medio ambiente y el cambio climático: “Prioricemos la lactancia materna. Construyendo sistemas de apoyo sostenibles”.

Para el cumplimiento de los objetivos de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2025, se plantearon las siguientes estrategias:

Impulsar acciones para conectar los sistemas de apoyo a la lactancia materna a fin de contribuir a un entorno más sostenible.

Informar a las personas sobre su rol en la construcción de entornos favorables y sostenibles para la lactancia materna.

Comprometerse con individuos y organizaciones para mejorar la colaboración y el apoyo a la lactancia materna.

Consolidar el apoyo continuo a la lactancia materna como un componente vital para crear un entorno sostenible.

En este sentido, un sistema sostenible de apoyo a la lactancia materna debe involucrar a toda la familia, sobre todo a los papás, y a la sociedad en general para asegurar que cada madre cuente con un entorno favorable y los recursos necesarios para amamantar con éxito a su bebé.

Recordando que, de acuerdo con la recomendación de la OMS, la alimentación con leche materna debe ser en forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida, iniciando a continuación la introducción de alimentos complementarios y manteniendo la leche materna por dos años o más, de acuerdo con los deseos de la madre y del lactante.

Esto implica construir un sistema que proporcione apoyo continuo antes, durante y después del parto. Las madres necesitan ayuda para manejar los desafíos que implica la lactancia materna, entre ellos el regreso al trabajo y el marketing de la industria alimentaria. El sistema debe estar basado en la continuidad, inclusión e integración de todos los individuos y estructuras sociales y políticas.

Hace algunos años el reconocido hematólogo pediatra Dr. Frank Oski, ya fallecido, un experto en anemia por deficiencia de hierro, recomendó la leche materna para prevenirla y llamó la atención acerca del abandono de este forma de alimentación, la cual denominó un “producto de ensueño” que podía alimentar e inmunizar a todos los niños de la Tierra, además de que estaba disponible en todas partes, no requería almacenamiento ni entrega, ayudaba a las madres a planificar sus familias y reducía el riesgo de cáncer, pero que el mundo se negaba a utilizar.

El comentario anterior se relacionaba con la observación de que al principio de este siglo se notó el abandono de la lactancia materna, pues en 2012 en México solamente el 14.2% de las madres ofrecían lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Hoy, los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) señalan que ese porcentaje se ha incrementado a 34.2%, sin embargo, esta mejoría, aunque deseable, es insuficiente pues con ello solo uno de cada tres lactantes recibe las bondades de la leche materna de forma exclusiva en los primeros seis meses de vida, la etapa más importante para el crecimiento y desarrollo infantil.

Además, otra observación fue que la lactancia exclusiva era más frecuente en el medio urbano que en el rural (35.4% vs 28.9%), algo que llama poderosamente la atención pues durante muchos años atrás la lactancia materna era un baluarte en el medio rural.

Como sabemos, la leche humana no solo es el alimento ideal para los recién nacidos y lactantes, sino que además ofrece innumerables factores bioactivos que protegen tanto al bebé como a la madre. Diversos estudios han planteado las bondades de la leche materna, en los niños y niñas puede prevenir el desarrollo de enfermedades infecciosas, alérgicas y autoinmunitarias, además de prevenir obesidad, diabetes y otras enfermedades ocasionadas por la mala nutrición. En las mujeres puede prevenir la depresión postparto, enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer de mama y ovario, entre otros beneficios para el binomio.

Por todo lo anterior es muy importante retomar la cultura de la lactancia materna, por eso debemos recuperarla, ofreciendo a nuestros niños no solo el mejor alimento, sino uno que siempre está listo, a la temperatura ideal y que establece un vínculo de amor madre-hijo para toda la vida: “Nunca te voy a dejar, siempre te voy a querer”.

Debemos recordar que los bebés nacen con una inmadurez inmunológica del desarrollo que incrementa su morbilidad y mortalidad en los primeros años vulnerables de crecimiento. Sin embargo, la sabia naturaleza creó un alimento maravilloso, la leche materna, que no solo brinda protección inmunológica pasiva, sino que también favorece la maduración del sistema inmunológico de los lactantes. De tal manera que se ha estimado que la lactancia materna universal podría prevenir la muerte de 820,000 menores de 5 años y el fallecimiento de 20,000 mujeres a causa de cáncer de mama cada año a nivel mundial.

Tampoco podemos olvidar las enseñanzas que nos dejó la pandemia de Covid-19, una de ellas fue que la leche de las mujeres que sufrieron la enfermedad y/o se vacunaron contenía anticuerpos protectores hasta por 6 meses, además de otros componentes como lactoferrina, alfa-lactoalbúmina y mucinas, que en forma innata impedían el ingreso del virus a las células y su replicación.

Para terminar, hay que decir que la leche materna constituye la regla de oro para la alimentación de recién nacidos y lactantes y no puede sustituirse por una fórmula láctea. Que se ha recuperado el porcentaje de utilización, pero todavía es insuficiente, por lo que es necesario el trabajo conjunto de la sociedad civil, las instituciones educativas y gubernamentales para lograr recuperarla y ofrecer a los bebés el mejor alimento para su crecimiento y desarrollo.

Especialista en Inmunología Clínica y Alergia. Secretario de la Academia Mexicana de Pediatría.

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