Las revisiones anuales con el médico forman parte de las medidas de prevención de enfermedades urológicas entre las personas mayores
Las revisiones anuales con el médico forman parte de las medidas de prevención de enfermedades urológicas entre las personas mayores

La salud urológica es uno de los aspectos del bienestar personal que hay que cuidar cuando se llega a los 60 años, pues en esta etapa de la vida aumentan los riesgos de desarrollar enfermedades. La atención oportuna puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y complicaciones mayores.

El doctor Eduardo Ojeda Pérez, nuevo presidente del Colegio Yucateco de Urología, A.C., explica al Diario que las medidas de prevención debe comenzar antes de cumplir los 60 años, especialmente en quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata.

“Cuando hay antecedentes en papá, hermano o abuelo habría que empezar a los 40 o 45 años, porque hay tres veces más riesgo de presentarlo que la población en general”, señala.

Para la población general, la recomendación es iniciar a los 50 años; sin embargo, muchos pacientes acuden a consulta demasiado tarde.

“El problema es que muchos llegan cuando ya no pueden orinar, están orinando sangre o están en etapas avanzadas de sus enfermedades”, admite, tras recordar que en una campaña de detección del Hospital de Alta Especialidad el 90% de las personas con diagnóstico de cáncer de próstata ya estaban en una fase avanzada.

“En México y países subdesarrollados la mayoría de los pacientes se detectan en etapas avanzadas; en los desarrollados, el 80 o 90 por ciento se detectan en etapas tempranas, cuando casi se puede curar (la enfermedad), mientras que en etapa avanzada solo se puede tratar”.

Otros males

El cáncer de próstata es solo una de las enfermedades comunes en personas mayores de 60 años. Las más frecuentes son litiasis (piedras en vías urinarias), crecimiento prostático obstructivo (hiperplasia prostática) y cánceres urológicos.

“La hiperplasia prostática es la que más se ve en la consulta después de los 60 años, la que más problemas da a los hombres”, afirma.

Aclara que no por tener grande la próstata se necesita someterse a tratamiento, esto se requiere solo cuando hay una obstrucción. “Si no se obstruye la próstata, aunque esté grande no se le hace nada”, enfatiza.

El problema es que muchos pacientes esperan a tener síntomas severos para consultar al médico. “Cuando empiezan los sangrados o el paciente ya no puede orinar es cuando generalmente llega (…) Esta enfermedad no solo obstruye el flujo de salida de la orina, sino que tiene etapas. Si no se atiende, puede afectar la vejiga hasta provocar que deje de contraerse adecuadamente y, en etapas posteriores, comprometer los riñones”.

La prevención no consiste únicamente en asistir a consultas médicas. Los hábitos diarios impactan de manera directa en la salud urológica. “Muchísimo”, responde el especialista cuando se le pregunta qué tanto influye la alimentación y la hidratación en la salud urinaria de los hombres mayores.

En cuanto a las piedras, recuerda que el factor que disminuye el riesgo es el consumo del agua suficiente para orinar 2 litros diarios.

“¿Cómo saber si se logra esa meta? Cada vez orinamos entre 200 y 300 mililitros; esto es, tenemos que orinar unas 10 veces al día”. Por esa razón, el médico recomienda ingerir entre dos y tres litros de agua diarios, especialmente al vivir en una zona de clima caluroso.

Alimentación

Sobre la dieta, advierte que el consumo elevado de carnes rojas es factor de riesgo para cáncer de próstata. Además, el síndrome metabólico (relacionado con obesidad, hipertensión y diabetes) se asocia no solo con cáncer, sino también con litiasis e hiperplasia prostática.

“A los pacientes les digo: ‘Si quieren tomar una Coca, tómense dos litros de agua y su premio es una Coca’”.

A partir de los 60 años se aconseja a los varones someterse a una revisión anual. La evaluación incluye ultrasonido urológico (riñones, uréteres, vejiga y próstata), antígeno prostático y, si es necesario, tacto rectal.

En relación con esto último, reconoce el estigma de este método, pero también que los exámenes se han transformado con los avances tecnológicos. “El tacto rectal ya está casi de salida. La resonancia multiparamétrica de próstata ofrece alta precisión diagnóstica, aunque no todos los pacientes pueden costearla”.

Además del chorro débil, cualquier síntoma urinario, como sangre, antecedentes de expulsión de piedras e incontinencia debe motivar a los hombres a acudir a consulta con el médico.

El doctor Ojeda Pérez subraya que el urólogo no atiende solo a hombres, sino también a mujeres, que de mayores pueden presentar infecciones urinarias recurrentes, litiasis, cánceres urológicos y trastornos del piso pélvico, como incontinencia o protrusión de órganos pélvicos.

En la experiencia del especialista, la mayoría de los pacientes en consulta son hombres mayores de 60 años y muchas veces llegan impulsados por sus parejas. La clave está en cambiar la percepción de que la revisión urológica es motivo de vergüenza.— IVÁN CANUL EK

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán