En los próximos 20 a 30 años, el número de personas con Parkinson en el mundo se duplicará. Esto hace urgente invertir en investigación para identificar las causas de la enfermedad y desarrollar tratamientos dirigidos a restaurar las neuronas o proteger a las restantes.
El Parkinson es la enfermedad neurodegenerativa con mayor incremento en diagnósticos; el Alzheimer, que sigue siendo la más común, ocupa el segundo lugar. Así lo señala el doctor Roberto Leal Ortega, neurólogo clínico especializado en trastornos del movimiento.
Recuerda que cada abril —el día 11— se conmemora el Día Mundial del Parkinson en honor del médico inglés James Parkinson, quien describió la enfermedad en 1817. Pese a los avances en la atención, aún no existe cura.
La enfermedad aparece cuando disminuye de forma significativa la dopamina debido a la pérdida de neuronas en la sustancia negra del cerebro, aunque se desconoce la causa exacta. Se han identificado factores como inflamación, disfunción mitocondrial y alteraciones de proteínas como la alfa-sinucleína, pero todavía no se determina el detonante.
Actualmente hay entre 10 millones y 12 millones de personas diagnosticadas en el mundo; en México, unas 500 mil, y en Yucatán, alrededor de 10 mil.
Aunque es más frecuente en personas mayores, el Parkinson puede presentarse en jóvenes, incluso entre los 20 y 40 años de edad. En estos casos es más probable que detrás de su aparición haya un componente genético.
El principal factor de riesgo sigue siendo la edad, especialmente después de los 60 años, por lo que el envejecimiento poblacional influye en el aumento de casos.
Otros son la exposición a toxinas, plaguicidas y herbicidas; traumatismos craneales y la contaminación ambiental, especialmente en zonas donde hay una alta presencia de metales.
El diagnóstico se basa en la evaluación de síntomas motores, como lentitud (el principal), temblor de reposo, rigidez y alteraciones de la postura y la marcha. Sin embargo, antes pueden presentarse síntomas no motores, como estreñimiento, pérdida del olfato, trastornos del sueño, depresión y ansiedad.
Cuando aparecen los síntomas motores, el paciente ya pudo haber perdido neuronas durante 5 a 10 años.
Aunque no hay cura ni fármacos que detengan la progresión, ese período de tiempo abre oportunidades para investigar e intervenir de forma temprana.
Además, el Parkinson es la enfermedad neurodegenerativa más tratable. Existen diversos medicamentos para el padecimiento, siendo la levodopa el más importante, con más de 50 años de uso. Este fármaco ha mejorado la expectativa de vida: antes era de menos de 10 años y hoy supera los 15 o 20.
Hay tratamientos en distintas presentaciones (tabletas, inyecciones, parches e infusiones intestinales) y opciones quirúrgicas como la estimulación cerebral profunda. Este procedimiento consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro para regular la actividad neuronal mediante impulsos eléctricos. Es una terapia con más de 30 años de uso, aplicada a más de 150 mil pacientes en el mundo.
En Mérida se realiza esta cirugía, que puede mejorar significativamente la calidad de vida de pacientes seleccionados, especialmente cuando los medicamentos dejan de ser suficientes.
Los principales criterios para ser candidato a la operación son: tener un diagnóstico confirmado, buena respuesta a la levodopa y ausencia de trastornos psiquiátricos graves o deterioro cognitivo.— Iris Ceballos A.
