• La doctora María Inés Barría es investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián
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SANTIAGO DE CHILE (EFE).— El hantavirus volvió a captar la atención internacional tras el brote registrado hace dos semanas en el crucero MV Hondius, donde se reportaron 10 contagios y tres fallecimientos. La enfermedad, considerada “huérfana” por su baja prevalencia, ha recibido históricamente poco interés de la industria farmacéutica.

En Chile, un grupo de científicos lleva más de una década trabajando en una posible vacuna terapéutica basada en anticuerpos humanos. La investigación es liderada por la doctora María Inés Barría, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián.

Barría explicó que el trabajo comenzó en 2014 estudiando la cepa Andes, la única variante conocida del hantavirus capaz de transmitirse entre personas. “Es una infección endémica de Chile y Argentina, que es un grave problema de salud pública”, señaló la microbióloga.

La investigadora recordó que la enfermedad afecta especialmente a sectores rurales y mantiene altos índices de mortalidad. “No tiene tratamiento específico ni vacunas disponibles”, afirmó desde uno de los laboratorios de la universidad.

En Chile, este año se han confirmado 41 casos y 14 fallecidos, según cifras oficiales del Ministerio de Salud, lo que representa una letalidad cercana al 34%. El virus se transmite principalmente por contacto con partículas provenientes de la orina, saliva y heces de roedores infectados.

El equipo científico chileno decidió analizar muestras de sangre de sobrevivientes para entender la respuesta inmunitaria frente al virus. “Lo que hicimos fue caracterizar y desarrollar dos anticuerpos recombinantes, que son 100 % humanos”, explicó Barría.

Los anticuerpos fueron probados posteriormente en laboratorios de Estados Unidos y Alemania utilizando hámsteres previamente infectados con dosis letales de hantavirus. Los resultados sorprendieron al equipo investigador. “Todos los hámsters que se inyectaron con los anticuerpos sobrevivieron”, recordó la especialista.

Barría destacó además que uno de los anticuerpos logró frenar la multiplicación del virus en los pulmones. Sin embargo, advirtió que el proyecto quedó parcialmente detenido tras la pandemia de Covid-19 debido a la falta de recursos económicos.

“Dar el salto a la fase clínica requiere obviamente mucha inversión y mucho tiempo”, indicó la doctora, quien calcula que se necesitan al menos siete millones de dólares para iniciar las pruebas en humanos.