En los últimos años las criptomonedas han dejado de ser un concepto reservado a especialistas en tecnología para convertirse en un fenómeno de masas.
Esto impulsado por el alcance de las redes sociales y el acceso cada vez más sencillo a plataformas de inversión, de acuerdo con lo compartido por Netzahualcóyotl Becerra, gerente de Finanzas de la empresa Sensata.
“Para muchos jóvenes, representan una vía alternativa para alcanzar la tan anhelada independencia financiera. No obstante, detrás del entusiasmo generalizado se esconde un universo volátil y poco regulado que exige precaución”.
Criptomonedas: ¿cómo funcionan?
Las criptomonedas funcionan gracias a una tecnología llamada blockchain o cadena de bloques, que actúa como un registro público y descentralizado en el que se almacenan todas las transacciones realizadas.
Cada vez que alguien envía o recibe una criptomoneda, como Bitcoin, esa operación se agrupa con otras y se valida con un proceso llamado “minado” o mediante mecanismos alternativos de verificación, dependiendo del tipo de criptoactivo.
A diferencia del dinero tradicional, las criptomonedas no están respaldadas por bancos centrales ni gobiernos, sino por la confianza de los usuarios y la integridad del sistema informático que las soporta.
Esta infraestructura tecnológica supuestamente garantiza transparencia y seguridad, pero también implica que las monedas digitales no pueden recuperarse si se pierden las claves de acceso o si se es víctima de un fraude.
Negocio atractivo para los más jóvenes
Netzahualcóyotl Becerra explica que las criptomonedas, como Bitcoin o Ethereum —dos de las más populares—, operan sobre esta tecnología blockchain, lo que garantiza transacciones descentralizadas y, en teoría, seguras.
Su carácter digital y la promesa de altos rendimientos las han convertido en un imán para las nuevas generaciones, familiarizadas con lo virtual desde la infancia.
Plataformas como Binance, Coinbase o Bitso permiten adquirir activos digitales con montos bajos y desde el teléfono móvil, facilitando un acceso sin precedentes a un mercado que hasta hace poco parecía exclusivo de expertos.
Se calcula que uno de cada tres jóvenes ha invertido o considera invertir en criptomonedas, guiado en muchos casos por recomendaciones informales, como las que circulan en redes sociales o provienen de amigos y conocidos.
El problema, apunta el gerente en Finanzas, es que gran parte de estos nuevos inversionistas carece de una formación financiera básica, lo que los hace particularmente vulnerables a riesgos que no siempre son evidentes a primera vista.
Riesgos del dinero digital: una inversión vólatil
Uno de los aspectos más delicados de este ecosistema es la volatilidad, explica. Contrario a instrumentos tradicionales, como acciones o bonos, las criptomonedas pueden registrar variaciones drásticas en su valor en cuestión de horas.
Una inversión que hoy parece rentable, mañana puede representar una pérdida significativa.
A esto se suma la falta de regulación clara en muchos países, lo que abre la puerta a fraudes, esquemas piramidales y otras prácticas que aprovechan la ingenuidad de los nuevos usuarios, casos de los cuales en México se han dado muchos, advierte el experto.
Por ello, diversas instituciones financieras e incluso educativas están impulsando programas de educación financiera, dirigidos especialmente a los más jóvenes, por lo que el experto recomienda acercarse a ellas.
Las criptomonedas sin duda han inaugurado una nueva era financiera. Su impacto ya se siente en sectores tan variados como el comercio electrónico, las remesas y hasta el arte digital.
No obstante, la recomendación es contundente, invertir en activos digitales no debe hacerse a ciegas ni guiado solo por el entusiasmo.
La prudencia, el análisis y la formación siguen siendo los pilares más sólidos para cualquier decisión financiera, concluye.
Como toda revolución, la del dinero digital ofrece oportunidades, pero también exige responsabilidad. Y en ese terreno, el conocimiento sigue siendo la inversión más segura.
Netzahualcóyotl Becerra, gerente de Finanzas de Sensata, advierte sobre los riesgos de las criptomonedas.
Modelo moderno
El atractivo de las criptomonedas no radica únicamente en el rendimiento económico. Para muchos jóvenes, simbolizan también una forma de ruptura con el sistema financiero tradicional.
Son vistas como una herramienta de empoderamiento, una vía para desafiar las reglas impuestas por bancos y gobiernos. Esa ilusión de control y autonomía, sin embargo, puede volverse en contra de quienes invierten con más esperanza que información.
Educación, la clave
“El asunto no está en la criptomoneda por sí sola, sino en la forma en que se le da la cualidad de vía rápida para hacerse rico”, explica el experto.
“Es necesario saber que toda inversión conlleva un riesgo y que antes de saltar al vacío, la educación debe ser la primera moneda utilizada”.
