José Cen Euán se agarra de una soga para llegar a su lugar de trabajo

TIZIMÍN.— José Ezequías Cen Euán es un invidente que lleva más de dos años con su padecimiento a causa de la enfermedad de cataratas. Pese a su mal trabaja a diario para mantenerse.

Cen Euán, de 64 años de edad, vive en la periferia de la ciudad frente a la ciclopista, a un lado de las exbodegas de Andsa.

Hace un año Cen Euán dio a conocer que vive en una casa improvisada de maderas, cartón y nailon en un predio que le prestaron con la condición de que lo mantenga limpio.

Cen Euán trabaja en un terreno que se ubica enfrente, el cual chapea a diario. El lote es de un ingeniero que cada semana llega y le paga por su trabajo, por cada mecate limpio obtiene de ganancia 50 pesos.

Para llegar al terreno se guía con sogas que parten de la pequeña casa de madera hasta donde trabaja.

El sexagenario señaló que después de la publicación en el Diario solo una mujer acudió a visitarlo hace un año llevándole una despensa.

Gotas “curativas”

Sin embargo, insiste en que su deseo es volver a ver, pero no tiene el recurso para hacerlo. A través de un “brujo” consiguió unas gotas que le dijo que son curativas, le costaron 100 pesos.

Dice que con esas gotas que se aplica ve claro, pero no distingue sombras ni imágenes, solo ve en blanco, antes veía todo oscuro.

El hombre menciona que al día solo hace una comida gracias a que a diario le regalan una ración. Si le traen harina de maíz se hace unas tortillas a mano para desayunar o cenar.

Cen Euán asegura que hace poco le pidió a unas personas que le tiren un árbol y le dañaron las láminas de cartón de la pieza donde duerme, de modo que tiene un enorme agujero.

La hamaca que tiene está en pésimas condiciones y por si fuera poco está desgastado el machete que es su principal arma de trabajo .

Añade que el hombre para quien trabajó 40 años sigue sin darle la cara y pagarle sus años trabajados en su rancho, sin embargo expresa que en estos días debe ir su patrón, el dueño del predio donde trabaja, para pagarle.

—Al cobrar pretendo ir a Valladolid a Derechos Humanos para denunciarlo —puntualiza.— W.A.U.C.