PROGRESO.— Luego que, tras las quejas de locatarios, inspectores le decomisaron el lunes tres neveras con pescados que vendía cerca del centro de abastos, el ribereño Vicencio Luna Burgos regresó ayer jueves a la calle 82 con 29, que el Ayuntamiento le asignó como piso de venta desde 2017.
A pesar de los vientos y marejadas del norte del frente frío 24 y a que el puerto está cerrado a la navegación menor desde el miércoles a las 9 a.m., Luna Burgos y dos ribereños más salieron a pescar ayer a las 8 horas.
Retornaron al playón poniente a las 10:30 a.m. con robalos, pargos, rubia, mero, cubera, cazón, jureles, chacchí y otras especies que cayeron en las redes.
Luego que destriparon los pescados, Luna Burgos colocó los poco más de 20 kilos de producto fresco en una nevera, subió ésta a un triciclo y fue a la calle 82 con 29, donde vendió sin problema.
El ribereño, conocido como “Soldado” y “Poblano” porque es de Puebla, ya no se instaló en la calle 27 entre 78 y 80, de Los Portales, costado sur del mercado municipal para evitar que lo desalojen y le confisquen el pescado.
En el playón poniente sus compañeros pescadores le dijeron al “Soldado” que mejor evite tener problemas con el Ayuntamiento, pues ya le advirtieron que si lo ven vendiendo pescado fresco en Los Portales se lo confiscarán.
Afirmaron que “Soldado” se esfuerza, pesca y vende las capturas, para ganarse la vida, sacar para la gasolina que usa la lancha y las ganancias de los pescadores.
Añadieron que “no es nada fácil” la vida que lleva Luna Burgos, quien duerme en el playón porque no tiene casa; su suegra lo sacó, así que compró un terreno en Flamboyanes y ya comenzaron a construir un cuarto para que lleve a su esposa y sus tres hijos menores de edad.
“Tiene deseos de superación por su familia”, comentaron sus compañeros.
Luna Burgos, de 52 años de edad, no solicitó la devolución de lo decomisado.
Ronald Celis Gómez, coordinador de Recaudación Fiscal, dijo el martes que se devolverá los 12 pescados y unos 2.5 kilos de filete de pez espada, que están en un congelador, si lo ordena el alcalde (José Cortés Góngora), con quien tiene que hablar el pescador.— GABINO TZEC VALLE.
