VALLADOLID.— Serían tres, no dos, las personas detenidas tras el enfrentamiento a balazos ocurrido anteayer viernes al amanecer en el Periférico, y al menos dos de ellas estarían implicadas en la ejecución de un joven ocurrida en Dzitás el pasado sábado 20.
Ayer informamos que el viernes en la madrugada se originó un enfrentamiento entre policías estatales y unos sujetos que iban a bordo de un Tsuru con el logotipo de la Fiscalía General del Estado de Yucatán. Cuando los estatales pidieron al guiador detener el auto, los supuestos agentes ministeriales abrieron fuego contra los policías de la SSP, y tras una balacera, dos de los agresores fueron detenidos.
De acuerdo con fuentes oficiales, un tercer sujeto se dio a la fuga en del monte, pero tras una operación de búsqueda, fue detenido el mismo viernes al amanecer.
Los tres fueron llevados a la capital del Estado para ser interrogados.
Según se informó, en el tiroteo no se registraron lesionados, solo disparos a los vehículos oficiales, sobre todo el de la Fiscalía.
Las investigaciones arrojaron que cuando menos dos de los tres detenidos participaron en la ejecución de David Jhonatan Lara Hernández en la población de Dzitás, pero luego de haber cometido el crimen se dieron a la fuga por la carretera que conduce a Izamal, salieron por Hoctún y se internaron cerca de Teya, en los alrededores de Mérida.
Las investigaciones también arrojaron que uno de los detenidos es sicario y jefe de una célula del narcotráfico en Quintana Roo. Una de las líneas de la investigación sobre la muerte del joven Lara Hernández es que éste les debía algo y por eso vinieron a ejecutarlo.
Al verificar su historial delictivo, los dos involucrados en la ejecución tienen antecedentes en Cancún, donde incluso tienen órdenes de aprehensión. De hecho, peritos del vecino estado llegaron para hacerles las pruebas y corroborar que se trata de ellos, ya que están siendo buscados en la entidad vecina.
Se informó que los detenidos pensaron que las cosas ya se habían calmado tras la ejecución, así que decidieron salir de su escondite y regresar a Quintana Roo, pero no contaban que ya se les seguía la pista.— Juan Antonio Osorio Osorno
