PROGRESO.— “La enorme cantina que durante años estuvo en Paseo de Montejo, en donde se celebraban los carnavales de Mérida, se trasladó al malecón de este puerto, que en los dos últimos años se convirtió en la barra de cervezas más grande del Estado, donde también el olor a mariguana se dejó sentir durante el domingo y martes de Carnaval”, manifestó el abogado Manuel Muñoz Silva, exjuez de Paz de esta ciudad.

Hasta antes de que el Carnaval de Mérida se traslade a Xmatkuil, las fiestas en honor al dios Momo en Progreso eran familiares, recordó. Los recorridos se realizaban a lo largo de la avenida de la calle 31; partían de la 90 por el parque Morelos, llegaban a la 52 y de ahí los carros alegóricos doblaban al norte, hasta la calle 29; luego seguían al Poniente para llegar de nuevo al parque Morelos, daban dos vueltas y se iban al malecón, donde terminaba el desfile.

—Las familias progreseñas disfrutaban del carnaval desde las puertas de sus casas, pero ahora los paseos se concentran solo en el malecón —agregó.

Sólo borrachera

Muchas familias dejaron de asistir a los desfiles porque, como dice el padre Francisco Mukul Domínguez (párroco de La Purísima Concepción y San José), ya se convirtió en “pura borrachera”.

Muñoz Silva comentó que asistió a los paseos del domingo y martes de Carnaval y pudo observar la venta y consumo desmedido de bebida alcohólicas y muchos muchachos embriagándose. “Llevaban neveras y cuando se les acaba recurrían a los puntos de venta distribuidos en el malecón”.

—Todo parece indicar que la venta de cerveza en los puntos que se instalaron en el malecón fue negocio de funcionarios municipales, pues pude ver a empleados de la Comuna que atendían esos puestos. Esperamos que en esta ocasión el comité del Carnaval informe con claridad los ingresos, no como lo hizo la regidora Isabel Hernández, quien cuando fue presidenta de esos festejos solo daba cuentas a los regidores, pero no al pueblo.

El exjuez de Paz también aseguró que el domingo y martes hubo consumo de droga, sobre todo mariguana, ya que “el olor se sentía por todas partes”.

También dijo que en momentos de desesperación de los clientes que hacían cola para comprar en las tiendas de conveniencia y expendios, algunos ebrios amenazaron en varias ocasiones con saquear esos negocios.

En opinión del entrevistado, durante el domingo y martes de Carnaval los negocios instalados en el malecón realmente corrieron el riesgo de ser saqueados por la multitud que se encontraba en el malecón, pues “como se dice en psicología, una multitud enardecida es incontrolable, sobre todo si está alcoholizada”.

—La Policía Municipal fue rebasada, pero lo que llamó la atención fue la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que brilló por su ausencia, pues no envió inspectores para verificar el funcionamiento de los negocios de cerveza en la vía pública y que no haya venta a menores de edad.

Otro caso que se observó el domingo y martes de Carnaval, detalló Muñoz Silva, fue que, a falta de espacios para estacionar vehículos, muchas familias rentaron los lugares del frente de sus casas y les cobraron a los visitantes hasta 100 pesos por todo el día.

—Los dueños de las casas desde temprano colocaron piedras y sillas para separar espacios que después rentaron y como les dio resultado, lo más seguro es que lo vuelvan a hacer durante las vacaciones de Semana Santa y en verano —dijo.

—El cobro por derecho de piso a los vendedores también aumentó: por cinco días a los comerciantes les cobraron de $1,500 a $2,000, dependiendo lo que vendían, según le comentaron los ambulantes, de manera que hubo ingresos para el Ayuntamiento.— G.T.V.

 

 

De un vistazo

Sin ley

El pasado jueves 15 el párroco Francisco Mukul Domínguez afirmó que el Carnaval de Progreso se convirtió de convivencia familiar a una borrachera de visitantes. Además, según vecinos, cuatro personas sacaron ganancias de $250 a $500 el Martes del Carnaval con el servicio de conductor designado.

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