No es el único poblado en riesgo de desaparecer
PETO.— Con el paso de los años la comisaría de Santa Úrsula se ha ido despoblando debido a varios factores, a pesar que en su momento varias familias vivían en el lugar, incluso cuenta con una escuela en el Centro, aunque ya hace varios años que no funciona.
Ubicada al norte de la cabecera, a varios kilómetros de distancia, esta comunidad se ha convertido en un pueblo fantasma, pues en sus calles no se ve a nadie caminando, mucho menos animales en los patios de los predios que aún existen.
La soledad se percibe desde la entrada de la comunidad, pues no hay más que el ruido de los pájaros que brincan en los árboles.
Varios años atrás, según se averiguó, esta comunidad estuvo poblada por muchas personas que se dedicaban a la agricultura, pero con el paso de los años emigraron a la cabecera y a otros poblados, por la falta de servicios.
Uno de los factores que habría apresurado la marcha de los pobladores es por la escasa oferta educativa, pues solo había una escuela primaria en el Centro.
Actualmente solo una persona vive en la comunidad, el campesino Manuel Náhuat May, quien solo visita el poblado para trabajar sus tierras, pues sus familiares están en la cabecera.
Petición sin frutos
Como publicamos en mayo de 2017, por varios años Náhuat May gestionó con funcionarios de diferentes partidos políticos apoyos para la perforación de un pozo. Nunca recibió ayuda, a pesar que varios se comprometieron a apoyarlo.
Wílbert Briceño Cab, coordinador de Comisarías, señaló que es por la falta de servicios que muchos se han ido a la cabecera.
—El problema es que abandonan el trabajo del campo y cuando vienen a la cabecera municipal no saben en qué emplearse.
Consideró que hacen falta más apoyos del gobierno para esas comunidades, pero al mismo tiempo que vigilen que estos beneficios se apliquen de manera correcta para que puedan trabajar.
—Si no se hace algo al respecto varias comisarías estarán condenadas a desaparecer, pues observamos que con el paso de los años ha bajo la población de varias comunidades.
—En el caso de Santa Úrsula, hay un adulto mayor que todavía vive en el lugar, pero como centro de trabajo, pero los fines de semana viene a la cabecera municipal porque allí está su familia —dijo Briceño Cab en referencia a Nahuat May.
Señaló que se entiende que por cuestión de estudios algunos abandonan la comunidad, para que sus hijos estudien, “pero el problema es que después no regresan”.— M.A.M.G.
