Acuden a misas de miércoles de ceniza y adoración
VALLADOLID.— Decenas de católicos participan desde ayer jueves en la Jornada de Adoración y Reparación 40 horas al Santísimo Sacramento en el exconvento de San Bernardino de Siena, encabezada por el párroco Ernesto Navarrete Yam y el vicario Jaime Miguel López Mutul, quienes con los asistentes rezan rosarios en una de las capillas del lugar.
El vicario explicó que la inauguración se llevó al cabo ayer por la mañana y desde las 8 de la mañana se organizaron por grupos para pasar a la capilla a fin de realizar la adoración.
Comentó que al iniciarse las 40 horas se notó una buena afluencia de católicos pero disminuyó debido a que muchos participantes trabajan sin embargo se esperaba que por la tarde aumentara de nuevo.
De 8 de la mañana hasta poco después del mediodía hubo grupos de entre 15 y 20 personas que oraban y reflexionaban pero ese número aumentó luego del mediodía. López Mutul dijo que se espera la misma cantidad de fieles hasta el domingo por la tarde y noche, cuando concluya la jornada con una misa y procesión.
Luego de salir de la escuela, un grupo de niñas entró a la capilla para rezar y orar ante el Santísimo hasta el mediodía.
El horario es de una hora por grupo. En el templo se realizan las inscripciones para participar en un día y horario flexible.
En Tzucacab, a las 7 y 8 de la noche cientos de fieles llenaron la parroquia de San Francisco Javier para participar en la misa de Miércoles de Ceniza, en la que el presbítero Gutiérrez Torre dijo que este tiempo de cuaresma es propicio para la conversión, el arrepentimiento y perdón.
“En la palabra de Dios, la liturgia cuaresmal nos prepara para celebrar el misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, como señala el papa Francisco en esta Cuaresma el camino hacia la Pascua nos llama a restaurar nuestro rostro y corazón de cristianos mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón”, explicó.
“Este día simboliza el arrepentimiento y perdón, conviértete y cree en el evangelio, esta puerta de entrada a la Cuaresma es una apremiante llamada al cambio para abrir el corazón”, agregó el presbítero.
Cientos de adultos y niños participaron en la imposición de las cenizas.— JUAN ANTONIO OSORIO OSORNO/ MARTÍN CHAC BACAB
