Teapa se despobló por la falta de fuentes de empleo
TEAPA, Tizimín.— Como un “pueblo fantasma” han bautizado a esta comunidad por sus propios pobladores, y que languidece por la desolación que se ve el lugar.
Hasta hace 20 años la comisaría, ubicada a 4 kilómetros de Colonia Yucatán, era un sitio con vida: había una escuelita y más de 30 familias; sin embargo, la falta de empleo obligó a que la mayoría de sus habitantes emigren a Quintana Roo.
Hoy, lo que en su momento fueron viviendas son solo predios invadidos de maleza, incluso las casas de madera y guano se han venido abajo, los terrenos están en completo abandono y el centro educativo desapareció.
El comisariado, aunque permanece cerrado, tiene en sus paredes el logotipo del gobierno de Mario González González, y la pequeña plaza comunitaria está sin utilizar a pesar de que hay un parque con juegos infantiles.
Actualmente en el lugar viven solo 10 familias, en su mayoría gente de la tercera edad, quienes coinciden en que Teapa es un “pueblo fantasma” pues hasta el comisario abandonó el cargo y por ello el comisariado permanece cerrado.
Buanerje Eleria Guillén dice que entre la poca gente se “medio limpia” el lugar en ocasiones, cuando la plaza queda totalmente invadida de maleza.
Lamenta que no haya servicio médico y las familias hayan abandonado sus terrenos, pues todos tienen dueño pero nadie los atiende. Señala que los propietarios están en Cancún, pero nunca llegan a ver en que condiciones los tienen.
El hombre dijo que entre lo bueno está que tienen servicios básicos como energía eléctrica y agua potable.
Por su parte Alberto Gallardo May dijo que es una tristeza cómo ha quedado Teapa, sin vida, cuando fue un pueblo con movimiento de mujeres, hombres en el campo y niños en la escuelita.
Dice que ahora los pocos niños se van a estudiar a la comisaría La Sierra, que está a tres kilómetros, y las compras de abarrotes también las tienen que hacer ahí, pues no hay ningún establecimiento en la comunidad.
El hombre dice que lleva 50 años viviendo ahí y nunca les ha tocado algún tipo de apoyo y ahora menos pues ya están muy cansados, él tiene 91 años y solo sus hijos los visitan a él y a su esposa.
Dice que con la violencia en Quintana Roo es probable que la gente que se fue a vivir allí regrese y vuelvan a darle vida al pueblo.
Según el nonagenario, el lugar está resucitando pues el parque estaba peor: no parecía que existiera y el comisariado lo mandaron pintar las autoridades municipales.— WENDY UCÁN CHAN
