En Tizimín, fin a fiesta con quema y el testamento
TIZIMÍN.— En medio de llantos y lamentos, anteanoche se bajó el telón de las fiestas carnestolendas con la quema de Juan Carnaval, cuyos “restos” fueron trasladados de la casa de la reina juvenil “Marcela I” al Palacio Municipal.
La llovizna que cayó a las 6 de la tarde no impidió que los deudos participaran en el cortejo fúnebre de quien según el diagnóstico, falleció por exceso de diversión que vivió en días anteriores.
El rey juvenil “Mauricio I” leyó el testamento que estuvo centrado en quienes protagonizaron “la fiesta de la carne”, los coreógrafos y organizadores, principalmente en los temas de orden, puntualidad y la competencia que apareció desde el principio de este festejo en honor del rey Momo.
Posteriormente se llevó al cabo la quema de Juan Carnaval al que trajeron en un ataúd de la funeraria “Tizimín” y fue acostado en el pavimento donde el tronar de las bombitas y la lumbre atrajo la atención de quienes en ese momento se dirigían a la misa de imposición de cenizas.
Personal de Protección Civil municipal cumplió con la última encomienda en este festejo, es decir vigilar que nadie resultara lesionado, principalmente por el uso de pirotecnia y combustible para reducirlo a cenizas.
Cumplen
Al finalizar este acto, la gente que estaba en el centro de la ciudad y presenció una de las últimas actividades del carnaval, se dirigió a la parroquia de los Tres Santos Reyes para participar en la misa que ofició el presbítero Pedro Echeverría López.
Antes de hacer la señal de la cruz en la frente de los católicos, el sacerdote dijo que este acto es símbolo del inicio de un camino cuaresmal para renovar la vida en Cristo que se manifiesta en el amor.— ISAURO CHI DÍAZ
