Adultos mayores, entre quienes es peor la situación
TIZIMÍN.— Para numerosas familias ha sido y sigue siendo difícil convencer a las personas de edad avanzada de quedarse en casa porque están acostumbrados a salir a obtener unos pesos para su sustento a través de la caridad.
Tal es el caso del señor José Higinio Dzib Dzib de 88 años de edad, quien vive con sus nietos, quienes perdieron su trabajo como albañiles a raíz de la crisis que se vive en la actualidad por la pandemia del coronavirus.
A su avanzada edad, José Dzib quiere salir como todos los días para ir al centro de la ciudad en busca del dinero para la comida.
El caso de don José, como lo conocen sus vecinos de la calle 44 entre 65 y 69, cerca del parque “Maquío”, circuló en las redes sociales, en donde su familia expresa su preocupación por dos aspectos: el poder convencerlo de no salir de su casa y porque cada día se van quedando sin lo básico para pasar los días que faltan para pasar la cuarentena.
La tarde del miércoles recibieron su despensa del programa alimentario, pero por su edad, el abuelito no todo lo que contiene puede comer, por ello se vieron en la necesidad de publicar su situación y poco a poco le va fluyendo la ayuda.
Sentado en su hamaca, tiende la mano a quien le lleva ayuda, pero entre las medidas de prevención no está permitido el saludo de mano, por lo que “de lejitos”, sobre todo por su edad le enseñan que le llevaron comida o dinero y con mucha alegría devuelve el gesto con un “que Dios les bendiga”.
Cerca de donde vive don José, hay otro abuelito: don Román Can, de 77 años de edad, quien admite que aunque su rodilla ya no le responde como antes, quisiera trabajar, pero su hija no se lo permite.
Por lo tanto, se limita a chapear en su casa, a regar las plantas y otras labores sencillas en donde se distrae, porque ahora no puede visitar a sus vecinos o amigos y se le hace difícil quedarse en casa.
El mayor anhelo, de estos y otros abuelitos que viven en esta ciudad es querer platicar con alguien, pero tampoco está permitido, así que quienes deseen ayudarlos y regalarles una sonrisa se ubican cerca del parque “Maquío”.
En ambos casos, se sabe que reciben apoyo oficial, pero en estos tiempos de contingencia que obliga a todos a estar en casa, ninguno es suficiente para sobrellevar las necesidades apremiantes, sobre todo si se encuentran bajo tratamiento médico.— ISAURO CHI DÍAZ
