Discreta labor para poder llevar comida a casa

VALLADOLID.— A pesar de las medidas de prevención que se han ordenado por la pandemia del Covid-19, algunos vendedores ambulantes se ven obligados a salir a vender por la necesidad de obtener recursos para alimentar a sus familias.

El departamento de Espacios Públicos y Mercados, según un vendedor de helados, es quien de alguna manera los trata de detectar en las calles para impedirles que vendan, por lo que la mayoría se refugió en sus casas, al menos algunos días, pero el hambre de sus familias los obliga a salir de nuevo a vender algo.

Otros vendedores ambulantes que fueron vistos en las calles comentaron que se guardaron unos días en sus casas, pero debido a que no cuentan con dinero y al ver que su familia tiene hambre y no tienen alimentos al alcance decidieron volver a salir para ver si pueden vender algo.

Se observó a un vendedor de sandías que también ofrecía pozole con coco, bebida que en tiempos normales tiene demanda en esta temporada de calor.

Este comerciante expresó que casi no había vendido nada porque casi no hay gente en la calle.

También dijo que se cuidaba de no ser detectado y por ello recorría algunas calles de la ciudad, con la esperanza de vender aunque sea un poco y llevar dinero a su casa, para comprar comida para su familia, pues sus hijos “no preguntan si hay o no dinero, simplemente tienen hambre y hay que darles de comer”.

Sin embargo al no haber recursos la situación en la casa se vuelve tensa y desesperante, por un lado la esposa reclama dinero, y por otro lado los hijos piden comida y el esposo se desespera por no poder cumplir con las necesidades de la casa.

Ante este panorama, aunque sea un poco que obtengan bien puede servir para la comida del día, pero luego al día siguiente se repite el problema y la desesperación se apodera de todos los miembros de la casa.

Otros ambulantes a los que se les vio en la calle dicen que no hay manera de obtener dinero, incluso ya han empeñado algunas prendas de oro de la familia, pero ya se les agotó el dinero, por lo tanto ya no saben qué hacer.

Si no los mata el Covid-19, dicen, seguro el hambre lo hará, entonces será mucho peor la situación.— J.A.O.O.

 

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