Un puesto de venta de tacos estuvo entre los oferentes semifijos de alimentos que se reactivaron

Mayor miedo a la falta de dinero que a la detención

VALLADOLID.— A pesar de la contingencia que aún no se termina, la difícil situación económica que están pasando obligó a los vendedores ambulantes de varios productos a salir a laborar.

Algunos dijeron no tener miedo de ser detenidos por la Policía Municipal o inspectores de Espacios Públicos, pues es mucho más difícil lo que están sufriendo por falta de recursos, según exponen algunos de ellos que desde el domingo se les vio en las calles.

Los vendedores ambulantes fueron casi los últimos en impedirles que salgan a las calles a ofrecer sus productos, y un tepachero no acató la disposición hace dos meses fue detenido y se le decomisó su triciclo, el cual se le devolvió apenas la semana pasada luego de una denuncia que hizo Miguel Pat Xuluc, líder de Despertar Ciudadano.

Venta en casa

Del mismo modo un heladero que fue detectado en la carretera cuando se dirigía a una comisaría a vender, también se le pidió que regrese y evitar salir a trabajar en la calle, pero éste, ante la falta de dinero, siguió vendiendo en la puerta de su casa aunque con ventas casi nulas.

El domingo se observó en las calles de los fraccionamientos Flor Campestre, Lolbé y Las Palmas a un tepachero, quien reconoció que las autoridades aún no les dan permiso para salir a vender, pero no tienen otra alternativa porque ya no aguantan estar sin dinero y sus familias están sufriendo las consecuencias.

Comentó que las despensas que entregaron las autoridades no son suficientes para alimentar a una familia, pues con una bolsa de pasta, unas galletas, un poco de frijol y arroz no pueden mantener a los hijos.

“Ellos desde que amanece hay que darles su desayuno, su comida y su cena, y no preguntan si hay dinero o no”, dijo.

No hay recursos

A pesar los riesgos que se corren porque se tomen represalias en su contra, insistió, no tienen miedo a ser detenidos por la Policía, mucho menos por los inspectores del departamento de Espacios Públicos, pues las autoridades deben entender el problema por el que están pasando al no tener dinero para comer.

De la misma manera se observó a una vendedora de flores caminar por las calles del centro, tratando de obtener algunos pesos para comprar su comida.

También se vio a vendedores de paletas o marquesitas, otro de sandías en su triciclo, y unos más en vehículos ofreciendo frutas y cítricos con sus respectivas bocinas de audio para promocionar sus productos.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

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