Rafael Combaluzier Medina visita el puerto de abrigo de Celestún

“Ya no sabemos qué hacer”, ante el paro pesquero

Además de ser afectados laboralmente por la pandemia del Covid-19, los pescadores que trabajan en Celestún y Sisal (comisaría de Hunucmá) resultan ahora perjudicados por las constantes lluvias y marejadas de los ciclones y nortes que, desde octubre, han causado el cierre de esos puertos a la navegación y, por ende, la suspensión de la pesca.

En Celestún, las embarcaciones permanecen en el puerto de abrigo y los pescadores se han quedado sin trabajo por muchos días.

Carmen del Rosario May, vecina de un predio sin número de la calle 23 de Celestún, dijo que la situación económica de las familias del puerto cada día es más difícil, por la falta de trabajo para los pescadores.

Agregó que en tiempos de pesca, ella se dedica a filetear pescado, pero ahora, sin el producto, “ni en eso se puede trabajar, y ya no sabemos qué hacer para solventar las necesidades básicas, como el alimento y el pago de los servicios de mayor necesidad, como la luz eléctrica”.

Se averiguó que la crisis económica causada por la pandemia y el paso de los ciclones se extiende a otros puertos, como Sisal, donde trabajan cientos de pescadores originarios de Hunucmá, quienes no han podido salir de pesca.

No solo la pesca está suspendida sino toda una cadena de fuentes de trabajo.

Al no haber pesca tampoco se dan otras actividades relacionadas, como el comercio de especies marinas.— Jorge Castilla Franco

 

De un vistazo

Refugio de Celestún

Rafael Combaluzier Medina, secretario de Pesca de Yucatán, publicó anteayer en Facebook que se amplía el canal de navegación del puerto de abrigo de Celestún.

Remedio temporal

Indicó que la medida es para que los pescadores puedan salir del refugio y una solución provisional, mientras se gestiona el dragado del puerto de abrigo.

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