Mujeres que acudieron al comisariado por el lío con las autoridades

Mujeres de Xocen están hartas de la venta de alcohol

XOCÉN, comisaría de Valladolid.— Mujeres de esta comunidad denunciaron el funcionamiento de cuando menos cinco puntos de venta clandestina de bebidas embriagantes, con la anuencia del comisario municipal, Juan de la Cruz Noh May, quien al parecer cobra sus moches para permitir que operen sin que nadie haga algo, mientras que las familias cada vez se están fracturando y muchos viven en una situación disfuncional.

Las mujeres, que no quisieron identificarse por temor a sus propios esposos, afirmaron que en la comunidad funcionan alrededor de cinco establecimientos de venta clandestina de bebidas embriagantes con la anuencia del comisario municipal Juan de la Cruz Noh May, de quien afirman ya están cansados los pobladores, de cuya molestia informamos en nota aparte, pues lo señalan de recibir cuotas para dejarlos vender alcohol.

Enojadas, las manifestantes recordaron que decenas de ellas viven en una situación disfuncional, incluso son agredidas físicamente cuando sus esposos ya están borrachos y llegan a sus casas sin dinero.

Beben en los taxis

Muchos de los jefes de familia trabajan en Cancún, Playa del Carmen, Tulum u otros puntos de la Riviera Maya, de tal modo que cada fin de semana cuando llegan ya están borrachos, pues a todo lo largo de su viaje, desde que se quitan de su centro laboral empiezan a beber, incluso se ponen de acuerdo con sus amigos dentro de los vehículos que los traen, en cuyo interior comienzan a beber.

Al llegar al pueblo recurren a los clandestinos para seguir la parranda, de tal modo que cuando entran a su casa ya están borrachos, y sin dinero, mientras ellas los esperan con la esperanza que están trayendo dinero, producto de su sueldo, pero ya no llevan efectivo en su bolsa y en la mayoría de los casos ellas mismas les dan dinero para su pasaje para regresar al lunes a trabajar.

Durante toda la semana ellas se encargan de urdir o bordar, incluso se dedican a la limpieza de casas en la cabecera para poder llevarle el sustento a sus hijos, porque saben que el esposo se gasta todo su dinero en bebidas embriagantes, de modo que no saben qué hacer.

Responsabilizan a las autoridades por no tomar cartas en el asunto, pues según se han dado cuenta éstas solapan la venta clandestina de bebidas embriagantes en la comunidad, por lo que piden que se ejerzan las acciones correspondientes en contra de quienes se dedican a esa ilícita actividad.

Indican que muchas familias viven en una situación disfuncional, de modo que el núcleo familiar ya está quebrado, pero muchas de ellas siguen aguantando sumisas la situación, pero ya están pidiendo auxilio a las autoridades.— J.A.O.O.

DiariodeYucatan

 

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