Arriba y a la izquierda

Llegan 40,000 personas, como en la mejor época

El puerto de Progreso empieza a registrar en este primer trimestre del año una afluencia similar a la que tuvo en sus mejores épocas vacacionales antes de la pandemia del Covid-19.

En las vacaciones de Semana Santa, del sábado 27 al domingo 11 de abril, Progreso podría tener un repunte máximo si las autoridades sanitarias no cierran la playa por la pandemia.

Ayer, cuarto domingo de Cuaresma, el malecón de Progreso estuvo lleno.

En la franja costera que va de Chuburná a Chicxulub llegaron unos 40,000 vacacionistas, de los cuales poco más de 10,000 se concentraron en las playas del malecón de Progreso, según cálculos del empresario Francisco Lara Arjona, dueño del restaurante “Barlovento”.

Toda la playa del malecón fue ocupada por los visitantes locales, nacionales y extranjeros, quienes hicieron insuficientes las palapas de los restaurantes, las palapas públicas y la extensa franja de arena, donde cientos de familias sembraron grandes sombrillas, colocaron camastros o tendieron toallas para disfrutar del Sol, de la brisa marina, los manjares marinos con refrescantes cervezas y refrescos que ofrecieron los restaurantes que están frente al mar.

También se vio a una familia que aplicó una costumbre muy común en las playas de Acapulco: cocinar su comida en la playa para ahorrar y disfrutar de un auténtico pícnic playero.

Alfredo Agassini hizo su parrillada de hamburguesas asadas al carbón y compró botanas y refrescos en el puerto. Invirtió $300 y los siete integrantes de la familia Agassini-Vilchis comieron en abundancia.

Muchas personas disfrutaron el mar, al igual que algunos perros que acompañaron a sus dueños.

El buen clima ocasionó que los yates pasearan tranquilamente un poco más lejos de la orilla del mar.

Batucada

De nuevo regresó la alegría y el relajo juvenil por la presencia de los integrantes de la batucada “Maya do rumba” que tocó frenéticos ritmos a lo largo de la playa encendiendo el ánimo, la alegría y los bailes exóticos de muchachas, muchachos, niños y adultos que no tuvieron pena de mover el cuerpo.

Fue una jornada tranquila, con patrullajes de policías armados que recorrieron el malecón en vehículos o a pie en la playa para detectar a personas alcoholizadas o sospechosas y retirarlas de los sitios con mucha concentración de gente.

La gran afluencia de personas al puerto se vio desde la carretera Mérida-Progreso, que tuvo intenso tráfico de ida a la 1 de la tarde.

El caos vial se acrecentó por el cierre del puente que conduce a Chelem y Yucalpetén, por un accidente de tránsito, que ocasionó además que la entrada al puerto sea lenta, casi a vuelta de rueda, y se forme una larga fila en los tres carriles de la carretera.

Sin duda los restaurantes tuvieron su mejor jornada en cuanto ventas. Desde la calle se observó una ocupación de mesas al tope de la capacidad permitida por las autoridades sanitarias y respetando la sana distancia entre mesa y mesa y entre clientes.

Todos los restaurantes aplicaron los protocolos sanitarios, como medición de temperatura, aplicación de gel en las manos y el uso del tapaboca obligatorio para entrar al establecimiento.— Joaquín Chan Caamal

Bonanza

La buena derrama económica en los restaurantes animó a los dueños del restaurante “Los toros” a abrir y, aunque está en el segundo cuadro de Progreso, ayer tuvo buena clientela.

Restricción

De nuevo, Eladio’s tuvo que cerrar el acceso a clientes por la alta demanda y para no rebasar la capacidad autorizada del 50%.

Beneficios

Sin duda fue una buena jornada para los prestadores de servicios de Progreso y para los vacacionistas que disfrutaron de un día soleado y un fin de semana de puente que coincidió con el pago de la quincena.

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