El embajador Jeong-in Suh ante la placa que conmemora la llegada de los primeros coreanos a Yucatán

Progreso, puerta de mil coreanos a tierras yucatecas

PROGRESO.— Esta ciudad fue el puerto donde los primeros mil coreanos que llegaron a la Península de Yucatán, procedentes de Asia, entraron al mundo maya y se dispersaron por la entidad, dijeron Ulises Park Lee, Juan Durán Cong y Luis Olsen Lee, descendientes de los coreanos que arribaron hace 116 años, en 1905.

Ulises Park, quien durante 25 años fue presidente de la comunidad coreana en Yucatán, y Olsen Lee, vecino de este puerto, afirmaron que de Chemulpo, puerto de Corea, salieron 1,033 personas con destino a México y, tras 41 días de viaje, arribaron el 4 de mayo de 1905 en Salina Cruz, puerto de Oaxaca, en el Pacífico mexicano.

De ahí, en ferrocarril viajaron a Puerto México, hoy Coatzacoalcos, Veracruz, donde se embarcaron en el vapor “Hidalgo”, que los trajo a Progreso, donde arribaron el 14 de mayo de 1905, recordó Duran Cong, presidente de la comunidad coreana en Yucatán.

El “Hidalgo”, en el cual murieron algunos coreanos durante el viaje, atracó en uno de los muelles fiscales de madera, donde autoridades estatales, municipales, militares y aduanales recibieron a los inmigrantes.

Los representantes de la comunidad coreana recordaron que sus paisanos pasaron su primera noche en Yucatán en la Aduana Marítima de Progreso, que ocupaba, en la calle 80 con 25, un amplio edificio hoy convertido en Casa de la Cultura.

Ahí estuvieron un día y después en tren por la vía angosta los trasladaron a Mérida, de donde los dispersaron en haciendas henequeneras para trabajar en el corte de las pencas y procesamiento del agave.

Los representantes de la comunidad coreana recordaron esos hechos durante la visita que el martes en la tarde hizo al puerto Jeong-in Suh, embajador de la República de Corea en México, para develar la placa conmemorativa de los 116 años de la llegada de los primeros coreanos a Yucatán.

Olsen Lee comentó que la placa se instaló en la Casa de la Cultura porque en ese edificio, que entonces era la Aduana Marítima de Progreso, pernoctaron los primeros coreanos a su llegada a tierras mayas.

Indicó que esa placa conmemora el encuentro de dos mundos, de dos culturas, hay mucha historia que contar.

Ulises Park narró que cuando estuvieron en Mérida, los coreanos frecuentaban una cantina del barrio de Santiago donde, al calor de las copas, gritaban “Chemulpo, Chemulpo” porque extrañaban y deseaban retornar a su tierra, y ese nombre se le quedó al bar.— G.T.V.

 

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