No hacen nada las autoridades pese a denuncias
TIZIMÍN.— En medio de la sequía en la zona oriente, surgen denuncias de que se incrementa la caza furtiva de especies en peligro de extinción.
Lo anterior provoca el enojo de parcelarios por la caza ilegal del venado cola blanca y por incendios que se registran en sus propiedades.
Desde hace un mes se realizan batidas en los alrededores de Tizimín. Los cazadores no solo utilizan la carne de la especie para su consumo, sino también para comercializar.
El kilo de la carne fresca de venado la ofrecen a 100 o 150 pesos y en pib oscila entre los 170 y 200 cada kilo.
La molestia surge porque los parcelarios ven que es un peligro esta práctica ilegal, ya que por las noches sus vaqueros escuchan el tiroteo y temen que en una de esas les toque una bala perdida.
Además, se quejan de que los cazadores estén acabando con especies protegidas sin que la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente haga algo.
También dijeron que a raíz de las batidas los cazadores suelen tirar colillas de cigarro en sus unidades de producción y han surgido incendios.
Los parcelarios que están en las inmediaciones de Tizimín temen que los cazadores puedan tomar represalias en su contra, pues aunque se han hecho las denuncias formarles ante la Profepa no se hace algo al respecto y piensan que pueden tomar venganza.
Lo último que han encontrado en sus ranchos son restos de venado, ya que los furtivos los destazan y se llevan en saquillos la carne fresca para ofrecer en Tizimín. Dejan los restos tirados.
Según dicen, es en esta época de seca cuando se aprovechan para cazar a las especies, ya que los animales están en busca de los bebedores y se acercan a las parcelas. Últimamente han visto a cazadores furtivos en caminos antiguos que van a la comisaría de Chan San Antonio y en la vía a Espita. Los ven con sabucanes y escopetas en mano.— Wendy Ucán Chan
