El talabartero Wilberth Rodríguez Novelo ante una de las monturas que elabora

La talabartería sucumbe ante el material sintético

TIZIMÍN.— La talabartería es un oficio que subsiste en el municipio gracias al empeño de los pocos talabarteros que quedan.

Incluso solo queda un talabartero pionero, por lo que la actividad está en peligro de desaparecer pues la gente actualmente busca lo sintético, lo comercial y a bajo costo.

Lo curioso es que habiendo la materia prima en una zona ganadera, los pocos talabarteros tienen que comprar insumos en el centro del país.

A sus 75 años de edad, Wilberth Rodríguez Novelo aún sigue motivado con sus artesanías, aunque las ventas no sean favorables y su producto no tenga suficiente demanda a raíz de la pandemia.

El hombre desde hace 51 años que tiene el negocio donde se elaboran desde cinturones, monturas para caballo, correas, carteras, bolsos, entre otros artículos, que están hechos 100 por ciento de piel de res.

Recordó que tras laborar con un maestro realizando alpargatas, surge la necesidad y el interés de aprender a elaborar otros artículos únicamente viendo como se hacían.

La materia prima se las envían de Nuevo León o de Guadalajara, lamentablemente en Tizimín nadie la trabaja siendo una zona altamente ganadera donde se mueven bovinos.

Indica que el trabajar con esta piel es laborioso cuesta mucho dinero y el mercado casi no lo demanda por cuestión de precios.

Además, dice que la gente busca lo sintético por ser más barato y son pocos los establecimientos que compran las artesanías o hacen encargos.

Algunos de las piezas que elaboran han llegado a Chile, Alemania y Quintana Roo, pues son artículos con precios accesibles.

Pone como ejemplo que un cinturón de piel puede costar 400 pesos en la zona cuando en otros lugares se vende en más de 1,000 pesos.

“La pandemia nos afectó a todos, y nosotros solo estamos subsistiendo. Bendito Dios que sale para el pago de mis dos empleados, porque no hay ganancias.

“Este trabajo es muy laborioso, no a cualquiera le gusta, que bueno que a los que enseñamos pusieron su changarrito y tratan de hacer la lucha

“Yo lo hago porque todavía me gusta involucrarme, si yo me sentara a esperar que llegue un cliente me muero”, expresa.

Según dice, la piel entera que les llega tiene un valor de aproximadamente 5 mil pesos de ahí el valor de los artículos, más la mano de obra que es íntegramente artesanal.— WENDY UCÁN CHAN

 

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