El vicario Pablo Chan Che

“Soy instrumento vivo para aportar a la comunidad”

HUNUCMÁ.— En la parroquia San Francisco de Asís, en el centro de esta ciudad, el vicario Pablo de la Cruz Chan Che, oriundo de Mocochá, celebró anteanoche jueves una misa de acción de gracias por el aniversario 13 de su ordenación sacerdotal.

Al inicio de la ceremonia, el presbítero agradeció a los presentes que lo acompañen en este día tan importante.

En la homilía, el sacerdote dijo que cumplir 13 años de vida sacerdotal de alguna manera lo hizo pensar en el número 13, que para muchos es cabalístico.

Narró que buscó en las sagradas escrituras el sentido de este número en aquellos tiempos, que los niños judíos cuando cumplen 13 años participan de la ceremonia Bar Mitzvá, que en hebreo significa “hijo del mandamiento o deber”.

Contó que en los tiempos de Jesús había una ceremonia similar y era el momento en que un niño judío llegaba a la madurez y asumía la responsabilidad religiosa del judaísmo, así que se le entrega los rollos de la Torá.

Indicó que así, el número 13 en las sagradas escrituras es llegar a la madurez.

“Lo que significa para mí al llegar a esta etapa de mi vida sacerdotal, a esta madurez en el ministerio, no se trata de un rito, de un momento pasajero, sino que se refiere a un estado de vida, en el que comienzas a vivir una madurez creciente, progresiva. No es cuestión de que terminó la ceremonia y ya, sino que es un estado de vida que se comienza a vivir.

“La principal cualidad de la madurez es la capacidad de discernir, de distinguir, de poder darte cuenta de lo bueno, de lo malo, de lo correcto, de lo incorrecto, de lo justo y de lo injusto, la madurez es la capacidad de poder distinguir”, afirmó.

Comentó también que “el primer elemento de la madurez es pensar en la elección que Jesús ha hecho de mí, y pienso en todos los jóvenes de mi comunidad y, de todos los jóvenes de mi parroquia, Él me elige y puedo distinguir que no es solamente que Él me haya elegido sino que yo lo elijo a él una vez más, quiero seguir siendo sacerdote, me queda claro, que a pesar de mis debilidades, mis errores, mis fracasos, Él me sigue eligiendo y agradezco el don de la vocación.

“En segundo lugar, como sacerdote hago un voto de obediencia, que significa una respuesta al mandato del Obispo al aceptar una encomienda pastoral, y por decreto debemos estar seis años en una comunidad y cuando te notifican una nueva encomienda pastoral y me notifican que tengo que venir a Hunucmá como mi nueva comunidad pensé que tal vez ustedes necesitaban un mejor sacerdote, más calificado más inteligente, más santo, más guapo, pero me eligió a mí y aquí estoy.

“No es solamente decir sí al mandado sino hay que dar un sí consciente, y les ofrezco disposición, estar disponible para todos, que lo que pueda hacer como sacerdote sea para contribuir en la comunidad y estoy para ello.

“Cuando hay disposición se pueden hacer muchas cosas en conjunto, y lo hago de manera pública: que soy un instrumento vivo para la comunidad”, subrayó.

Pidió seguir trabajando en conjunto y seguir construyendo el reino de Dios en la comunidad.

Tras la misa, el párroco Cristian Uicab Tzab felicitó al vicario, y dijo que es importante compartir esta vocación con los laicos y con las hermanas dominicas. “Pidamos por el padre Pablo y oremos por todas las vocaciones”, expresó.— María Inés Castilla Quintal

 

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