PROGRESO.— Debido a que en esta ciudad no hay rastro municipal, los abastecedores traen la carne de res y cerdo de la Central de Abastos de Mérida, que es donde la procesan y pasa las inspecciones, dice Frank García Gómez, presidente de la Unión de Locatarios del Mercado Municipal de Progreso.
Pero se ignora de dónde traen los cerdos y las reses las carnicerías que funcionan en las colonias y comisarías, agrega; podría ser que en sus casas sacrifiquen los animales y preparan chicharra y morcilla.
El dirigente indica que por falta de rastro, no se descarta la posibilidad que haya mataderos clandestinos, y que los carniceros que tienen sus negocios en las colonias y comisarías procesen los cerdos y reses en terrenos donde tienen sus granjas.
García Gómez calcula que los domingos, en la ciudad y las seis comisarías, se instalan unos 150 puestos de venta de cochinita.
Son negocios que se ponen en esquinas, parques y mercados, y solo laboran en los domingos, día cuando muchos habitantes y visitantes desayunan cochinita, dice.
Se ignora de dónde viene la carne en Progreso
Pero subraya que se ignora dónde compran la carne de cerdo esos comerciantes de cochinita: si compran la carne en canal a Kekén, empresa donde compran muchos vendedores de cochinita; si la adquieren en otras carnicerías o si sacrifican animales que crían en sus propias granjas particulares.
En esta ciudad, indica García Gómez, además de los abastecedores del mercado que traen la carne de la Central de Abastos de Mérida, funcionan sucursales de empresas dedicadas a la venta de esos productos cárnicos.
También hay tres supermercados que tienen suficiente producto para atender la demanda del puerto y las comisarías progreseñas.
Por otro lado, el directivo informa que las ventas en el mercado municipal están bajas, es la época del año en que se desploman, pero esperan que en julio, cuando se inicie la temporada de pesca de langosta y zarpen los barcos pesqueros, comenzarán a mejorar y el repunte será durante la pulpeada, que se inicia el 1 de agosto.
¿Por qué no hay rastro en Progreso?
La ciudad no cuenta con rastro municipal, pues el que funcionó durante unos 45 años a un lado de la carretera federal Mérida-Progreso, a la altura de la terminal terrestre de Pemex, se construyó en terrenos de un particular, Ariel Franco Franco, quien demandó al Ayuntamiento en febrero de 2016 y ganó el juicio en julio de 2017. Un juzgado federal giró la orden de desalojo.
El 18 de enero de 2019, con la fuerza pública, el vecino recuperó el predio. La Comuna no ha construido otro rastro.
