PROGRESO.— El director general del Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (Inapesca), Pablo Roberto Arenas Fuentes, afirmó ayer que las pesquerías de pepino de mar, mero y caracol blanco están muy deterioradas en Yucatán y las del pulpo y langosta están bien.
Roberto Arenas, doctor en Manejo de Pesquerías por la Universidad de Washington, presidió ayer el evento “Puertas abiertas” en el Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera (Criap) de Yucalpetén, como parte de los festejos de los 60 años del Inapesca, para que sectores de la población conozcan más sobre la labor del instituto.

Ante científicos y representantes del sector pesquero empresarial y social, afirmó que hay pesquerías que están deterioradas y hay que rescatarlas, como la del mero, pepino y caracol blanco.
“La pesquería del mero está deteriorada, eso está muy claro, por eso hay que rescatarla y puede continuar generando recursos para el pescador”, expresó.
Del pepino de mar, al que llamó “pepitas de oro en el fondo del mar”, afirmó que ya no hay, lo acabaron, y hay que restaurarlo.
Asimismo, dijo que el caracol seguirá en veda permanente, es también una pesquería deteriorada, hay que rescatarla y restaurarla.
¿Por qué no se pesca pepino de mar en Yucatán?
Al pepino de mar lo acabaron, es una pesquería que genera recursos, son pepitas de oro en el lecho marino, cuando un buzo lo ve lo arrasa; no lo cuidaron, por eso considero que hay que restaurarla, dejar que se reproduzca y en un plazo de dos años abrirla de nuevo para su captura, pero de una forma ordenada, afirmó.
Arenas Fuentes, doctor en Manejo de Pesquerías por la Universidad de Washington, expresó que la pesca de mero no es un desastre, sino lo que es un desastre es la inspección y vigilancia, hace falta acciones más concretas para evitar la pesca furtiva.
“La pesquería del mero está deteriorada, eso está muy claro, por eso hay que rescatarla y puede continuar generando recursos para el pescador; hay confianza en que se puede hacer, pero falta la colaboración y participación de todo el sector pesquero”, agregó.
En el caso del pulpo, que en unos días comienza su temporada de captura, es una pesquería que está bien a pesar de la pesca ilegal, que también se puede combatir con inspección y vigilancia; también está bien la pesquería de la langosta, dijo.
Pero, en cambio, el pepino de mar, que son pepitas de oro, es una pesquería muy deteriorada, esa hay que restaurarla, solo así se podrá reabrir su captura, ahora está en veda permanente, hay que cuidar que no lo arrasen y si lo protegen, en dos años podría reabrirse su captura, pero de manera ordenada, insistió el funcionario.
Exhortó a los pescadores y empresarios a reflexionar sobre su participación en la pesca y en el cuidado y la protección de los recursos marinos. Solo de esa manera se podrán rescatar y restaurar las pesquerías que están deterioradas, dijo.
Destacó que la investigación es la columna vertebral de la pesca, los científicos del Inapesca trabajan para la actividad pesquera, es con su trabajo en campo que pueden hacer propuestas para las vedas y tomar otras medidas para conservar y proteger las especies marinas.
