PROGRESO.— La marea roja que golpea severamente a la pesca ha derivado en un problema social, muchos ribereños están endeudados, todo lo que invirtieron para la “pulpeada” no lo pudieron recuperar y si no se restablece la pesca la situación podría agravarse, advierte Ana María Pech Chacón, presidenta de Armadores Pesqueros.

En su opinión, los ribereños son los más afectados por la marea roja porque el pulpo se alejó de las costas, no se sabe cuándo pasará el fenómeno y cuándo se restablecerá la pesca, pueden pasar dos o tres meses y en esos 60 o 90 días los pescadores de ida y vuelta se verán en apuros.

Todos los pescadores tenían sus esperanzas puestas en la “pulpeada” porque con el mero no hubo buena captura; los ribereños invirtieron sus ahorros para avituallar sus lanchas, comprar combustible y carnada.

Entonces pega la marea roja, no hay pesca de pulpo, tampoco se recupera lo invertido y muchos ribereños se quedan sin dinero y endeudados, indicó.

Se encuentran en una situación casi similar durante el principio de la pandemia, cuando había productos pesqueros, pero no mucha demanda, agregó. Solo que ahora no pueden salir a pescar porque no hay pulpo y escama cerca de la costa a causa de la marea roja.

Pesca ilegal en Yucatán, otro golpe a la economía

Muchas familias de pescadores están resintiendo las consecuencias de la inactividad, hay desesperación por falta de recursos, muchos pescadores se embarcaron, pero también muchos son ribereños que tienen sus lanchas e invirtieron sus ahorros con la esperanza de que les iría bien en esta “pulpeada”.

Ana Pech comentó que ojalá que lo que está pasando, haga que las personas que de manera furtiva compraban pulpo, así como los pescadores que lo capturaban de manera ilegal, tomen conciencia de lo que ocurre y desistan en continuar con esa ilícita actividad porque de alguna manera afectaron el recurso marino y ahora no hay ni para los propios furtivos.

También es importante que se haga conciencia de los armadores que siguen construyendo más barcos, pues no hay permisos de captura, pero los fabrican y cuando están listos los meten a pescar, no les importa que no tengan permisos de pesca, por eso insistimos en que las autoridades pesqueras hagan la tarea de inspección y vigilancia, saben quiénes son los dueños de las embarcaciones, tienen un padrón y lo pueden cotejar.

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