PROGRESO.— Momentos de terror vivieron unos 150 pasajeros del vuelo 1834 de Aeroméxico cuando el avión se pasó de la cabecera de la pista del aeropuerto de Mérida y tuvo que alzar el vuelo de manera desesperada para no estrellarse.
La tragedia estuvo cerca, los pasajeros se llevaron tremendo susto, pensaron que el avión se impactaría en la pista, relata el progreseño Julio Torres, quien viajó en ese vuelo, el 1834 que partió de Ciudad de México con destino a Mérida.
Julio Torres, quien tiene un puesto de micheladas en el malecón, retornaba de la capital del país luego de pasar unos días con su hijo. El avión despegó a las 5 de la tarde de anteayer viernes 27 de la Ciudad de México y de acuerdo con el progreseño, el viaje se hizo en una hora con 45 minutos.
La atención a bordo del avión fue de lujo, de primera, comenta Julio Torres. Los pasajeros vieron que en la cabina de mando llevaron por lo menos tres tandas al parecer de bebidas alcohólicas. El caso es que a la hora de aterrizar, el avión se pasó de la cabecera de la pista de aterrizaje, en una maniobra que asustó y dio miedo, la aeronave levantó el vuelo.
Al vuelo de nuevo
“Fueron minutos de terror, todos pensaron que el avión se iba a estrellar, el piloto dijo que cuando ocurre una falla de ese tipo, tienen que alzar el vuelo y dar vueltas para aterrizar de nuevo, lo que llevó media hora en el aire, todos asustados”.
“Finalmente el avión aterrizó, pero lo hizo casi de panzazo , cuando se detuvo los pasajeros bajaron apurados. El piloto no se asomó y un pasajero molesto golpeó la cabina”.
Julio Torres señala que luego de ese incidente en el aire en el siente que estuvieron en peligro, lo mejor que le pudo pasar fue ocupar el servicio de transporte de pasajeros que puso el gobierno estatal, pagó $45 que lo llevó hasta el hotel Fiesta Americana, cerca del paseo de Montejo, y en ese lugar abordó el autobús que lo trajo a Progreso.
En total, en pasajes gastó $67 por lo que felicita al gobierno del Estado por ese servicio.
