El asomo constante del Sol en la explanada de la pirámide de Kukulcán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, generó esperanza de poco más de 5,000 visitantes que esperan ver hoy en plenitud el descenso de la serpiente emplumada en este inicio de la primavera 2023.
Desde temprano, cientos de personas del país y del extranjero empezaron a ingresar a Chichén Itzá y con paciencia esperaron la hora especial, de 3:30 a 5:30 de la tarde, para ver si el Sol permite el descenso luminoso de la serpiente emplumada, de la punta de El Castillo al suelo, donde está la cabeza del dios maya.
Equinoccio con público en Chichén Itzá, tras dos años cerrada por pandemia

Después de dos años de no permitir público en este espectáculo natural por las restricciones de la pandemia de Covid-19, el INAH abrió la zona arqueológica para la contemplación de este fenómeno ancestral.
Aplausos para la pirámide, reverencias y admiración para la impresionante obra arqueológica de la civilización maya fue la antesala de este día histórico por el fenómeno del equinoccio.
La mayor parte del día prevaleció el cielo nublado, pero por momentos asomó el Sol, elemento indispensable para que se forme y observe en plenitud la serpiente solar.
¿Cómo es el equinoccio de primavera en Chichén Itzá?
El descenso de Kukulcán es una ancestral demostración de la cultura maya que se mantiene por siglos y consiste en una impresionante iluminación solar en la pirámide El Castillo de Chichén Itzá.
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Actualmente se le conoce como el equinoccio de primavera, para el hemisferio norte, y marca el inicio de un nuevo ciclo porque únicamente se da el 21 de marzo. Hay otro fenómeno el 22 de septiembre, el equinoccio de otoño, pero suele repetirse uno o dos días precios al fenómeno natural.

Se cree que la serpiente emplumada solar baja de lo alto de la pirámide para traer prosperidad, buenas vibras y cosechas para quienes acuden al sitio sagrado.
Sin ceremonias mayas ni otros espectáculos en Chichén Itzá
No hubo ceremonias mayas ni espectáculos artísticos relacionados con la cultura maya. Todo el que asistió fue para ver el fenómeno solar en la pirámide que es maravilla del mundo contemporáneo.
Si no hay sol, no hay serpiente, advirtió uno de los numerosos guías que explicaron a los grupos de turistas las características del equinoccio.
A unos minutos de la llegada del horario tan esperado prevalecía un cielo nublado, pero los visitantes esperaban con paciencia y orden la aparición del Sol y de la serpiente emplumada.

