ESPITA.— La primera feria de la semilla que se desarrolló la mañana de ayer en esta localidad resultó un éxito por la presencia de pequeños productores locales y de municipios vecinos que expusieron y vendieron lo que obtienen de sus cosechas.

El objetivo, se indicó, es que los campesinos puedan conocer las bondades de las semillas criollas, su rendimiento en productividad en las tierras de la región, y, sobre todo, conservarlas para las siguientes generaciones, según explicó la alcaldesa Martha Mena Alcocer.

La importancia del evento radica en que el campesino sepa que el campo puede seguir produciendo el alimento humano en estos tiempos donde el panorama no es el mejor en las tierras, por ello es que sin dudarlo la alcaldesa le abrió las puertas al grupo de Bienestar que en conjunto con el departamento de Desarrollo Rural municipal lo organizaron.

En el evento, en el que hubo bailables jaraneros como el que presentaron los integrantes del ballet folclórico del ayuntamiento, los campesinos tuvieron la oportunidad de adquirir semillas y se notó el intercambio que en el futuro se reflejará también en los campos de cultivo.

La semilla de mayor interés para el campesino fue la del maíz criollo en sus distintas variedades, como el chak chob, nuk naal, x-t’uup, entre otros que se ofrecieron en presentaciones desde medio kilogramo.

Participaron también apicultores con miel envasada, además de los derivados del dulce y de la cera que producen las abejas.

En este tema, la edil anfitriona destacó que la Comuna impulsa la producción de miel apoyando a los apicultores y en dos años ya se están notando los resultados, pues era una de las actividades que se encaminaba a desaparecer por la falta de mercado para su comercialización.

Otro productor que atrajo la atención de los asistentes, fue don Rubén Darío Mejía, quien instaló un modulo para la venta de sandía de la región, las que por unidad alcanzaban a pesar incluso 20 kilogramos.

Sorprendidos por el tamaño de la fruta y por el precio accesible de 7 pesos por kilogramo, su producto se vendió con facilidad. Don Rubén tiene 8 mecates de sandía rayada, y cada año cultiva aproximadamente la misma extensión. La cosecha la vende en el mercado local.

Además de los productores locales llegaron de Sanahcat, Popolá y Motul, de este último con insumos inorgánicos elaborados con el sistema de lobricomposta que garantiza rendimiento por la alta fertilidad que contiene.— ISAURO CHI DIAZ

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