TIZIMÍN.— Lo que antes fue una importante fuente de ingreso para decenas de niños que aprendieron el oficio de bolero, en la actualidad tiende a desaparecer debido a los pocos ingresos que genera por los cambios que ha habido en la forma de vestir.

Así lo afirmó don Benjamín Puc Ucán, de 74 años, quien desde niño aprendió a lustrar calzado con las cremas y el trapo de algodón.

Fue a los 17 años que se dedicó únicamente a este oficio recorriendo las calles en busca de clientes.

El septuagenario recordó que buscaba clientes de casa en casa porque había mucha competencia en el centro de la ciudad y le dejaba más ganancia caminar de calle en calle cargando su cajita en la que guarda sus herramientas de trabajo.

Pero con el tiempo la forma de vestir cambió y el ingreso económico del oficio fue mermando, hasta que solo unos cuantos se quedaron en esta práctica.

Al preguntarle a qué se debe que este oficio esté desapareciendo, respondió a que ahora la mayoría de la gente utiliza tenis en vez de zapatos de vestir.

“El cambio de la moda”, afirmó el entrevistado.

Don Benjamín explicó que sigue trabajando en esta actividad porque ahí obtiene el sustento económico para las comidas del día.

“Boleo 100 o 150 calzados en la mañana, me voy a veces a las 2 de la tarde y regreso a las 4 o a las 5 para tener un poco más de ingresos y así sale para la papa”, indicó.

En cambio, hay días que nadie solicita sus servicios.

El adulto mayor cuenta con el pago de su pensión para solventar sus gastos de alimentación en esos días de poco trabajo, así como gastos extras como el servicio de la energía eléctrica, el agua potable, el gas, entre otros.

Don Benjamín sale todos los días en triciclo de su casa, transporta una silla para que se sienten sus clientes y una cajita donde guarda su material de trabajo.

Llega al parque principal a las 9 de la mañana para comenzar a bolear el calzado de quienes todavía usan zapatos de vestir o botas.

El bolero comentó que la mayoría de sus clientes son los que llegan de los ranchos y calzan botas vaqueras, o de municipios vecinos donde los tenis todavía no forman parte de la vestimenta de los habitantes.

Los precios para dejar los zapatos limpios y brillosos van desde los 30 pesos o más, según el servicio que solicite el cliente, ya que algunas veces piden cambiar el color de los zapatos y se les cobra la pintura adicional.— Isauro Chi Díaz

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