TIZIMÍN.— La emergencia por el aumento de los casos de dengue en esta ciudad ocasionó que el jarabe de paracetamol se agotara y que la venta de repelentes de moscos se duplique en algunas farmacias.
Debido al desabasto del jarabe, ayer solo se vendieron tabletas del medicamento.
Los encargados de algunas farmacias coinciden en que muchas personas llegan con recetas para comprar medicamentos que sirven para aliviar el dolor muscular, fiebres y malestar estomacal.
Además en las últimas semanas se duplicó la venta de repelentes en cremas y aerosoles, como en la farmacia que está frente al hospital San Carlos, donde se vendieron 10 de esos productos en tan solo 4 horas.
Hay demanda de repelente y jarabe de paracetamol por casos de dengue
Según dijo, las ventas han estado así casi todos los días y, por si fuera poco, desde anteayer hay desabasto de paracetamol pediátrico en casi todas las farmacias de la misma compañía.
Una de las cosas poco comunes que ha ocurrido en esta ciudad es que encargados y personal de loncherías y los restaurantes al aire libre rocía con frecuencia químicos para repeler o acabar con los moscos.
Así como el gel antibacterial, en la entrada algunos negocios se colocaron repelentes para que el comensal se aplique antes de ingresar al sitio si así lo requiere.
Por otro lado, se averiguó ayer de manera extraoficial con trabajadores de la salud del Hospital General San Carlos, que al día atienden a alrededor de 20 pacientes contagiados de dengue.
La situación es tan crítica que se están quedando sin camas disponibles y sin camillas e, incluso, algunos enfermos en sillas de ruedas los tienen en espera de camas.
Lo grave, según los médicos del nosocomio, es que llegan pacientes contagiados de otros males urgentes y las camas están ocupadas.
En el área de Urgencias solo hay 14 camillas; en hospitalización pediátrica, 8, y hospitalización para adultos, 12, por lo que tienen que pelear las camas apenas se desocupa alguna.
En el caso de los que llegan para realizarse estudios o análisis, los mantienen en sillas de ruedas en lo que les toca turno.
La situación se empeora porque ni el Hospital General de Valladolid ni el hospital O’Horán de Mérida quiere aceptar a pacientes contagiados de dengue, que es considerado grave.
Pese a las fumigaciones que se hacen en las noches o en las madrugadas, aún hay moscos en la ciudad, ya que los criaderos no se han logrado combatir en su totalidad.
