Una locataria del mercado de Valladolid que en estos días de finados ofrece flores silvestres yucatecas
Una locataria del mercado de Valladolid que en estos días de finados ofrece flores silvestres yucatecas

VALLADOLID.— Una de las tradiciones que preservan mujeres vallisoletanas es el cultivo de flores silvestres que suelen ser populares para esta temporada de fieles difuntos y que son poco aprovechadas por las familias.

Las que más predominan en el mercado y a las puertas de los cementerios son los racimos de flores como terciopelo, el amor seco y las flores de cempasúchil de la región, también llamadas como témpula.

Pero, aunque los precios son más bajos que los arreglos o ramos que ofrecen las florerías, la gente ha perdido el interés por comprarlas.

En el mercado de esta ciudad, el racimo de flores silvestres se venden entre $20 y $30. Las locatarias las tienen en las mesas de sus locales como un artículo adicional a los dulces, verduras, frutas u otros productos de temporada que aprovechan vender y que les deja un ingresos extra en estos días.

Sin embargo, reconocen que las ventas no son buenas si se trata de flores, pues la gente se va más por las que son traídas de otros estados, como las rosas, claveles, cempasúchil, pompones y girasoles, entre otras.

De hecho esos ramos van desde los 60, 70 o 100 pesos, dependiendo la cantidad de flores y variedad que contenga, es decir el doble de lo que cuesta un racimo de flores silvestres.

María Lucrecia Pech Tuz es una antigua locataria que lleva más de 20 años cultivando el amor seco, tes y la témpula en su terreno pues sabe que para esta época suele tener un ingreso más, a las frutas, verduras y especias que vende a diario en el mercado.

En breve charla, la productora y comerciante señala que ni la mitad de las flores que llevó desde hace dos días ha tenido salida, pues la gente está buscando rosas o flores que traen de otros lugares.

Dice que incluso bajó su precio, de 35 a 30 pesos, y ni así han tenido salida.

Por su parte Benjamín Yam Peña, de la comunidad de Popolá, dice que llevó las flores terciopelo a vender al mercado y casi no han tenido mucha venta.

Por si fuera poco dice que este año casi no hubo buena producción, pues las lluvias que debieron caer en mayo se retrasaron y no todas las plantas florecieron.

“Eso significa pérdida para nosotros, no solo por que no hubo buena cosecha, sino que además no están las ventas como esperábamos” expresa Yam Peña.

El productor y vendedor afirma que solo en noviembre se cosechan, pues en diciembre la planta se seca y en mayo es cuando la vuelven a sembrar.— WENDY UCAN CHAN

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