PROGRESO.– Hace unos 15 años cuando fue detectada en el arrecife Alacranes la presencia del pez león y presentado como una amenaza para la pesca, pues se le consideraba como un depredador que podría diezmar las especies marinas comerciales, puso a temblar al sector pesquero, pero pasados esos tres lustros, la teoría de la especie invasora ha quedado solo en teoría, no hay tal depredación y ese pez ha ido disminuyendo, expresa José Luis Carrillo Galaz, presidente de la Confederación Mexicana de Cooperativas Pesqueras y Acuícolas (Conmeccop).
La mayor amenaza para la pesca para las especies comerciales, como pulpo, mero, langosta, y el caracol que está en veda permanente, agrega Carrillo Galaz, presidente de la cooperativa langostera “Pescadores de Sisal”, es la pesca ilegal; los pescadores furtivos son los verdaderos peces leones, son feroces, no respetan las vedas y no les importa arrasar con especies infantiles, juveniles y con hueva en pleno período de reproducción.
El tema del pez león surge de nuevo con el reciente caso del pez diablo, dado que autoridades e investigadores de Quintana Roo confirmaron la presencia de ejemplares del pterygoplichthys sp, en el área de Laguna de Bacalar y alertaron sobre el grave potencial dañino de la especie. Ejemplares del pez diablo fueron capturados en el cenote negro en esa Laguna.
Los investigadores consideran que ese pez exótico tiene alto potencial de daño a las especies nativas de Bacalar debido a su carácter invasivo. Ese pez no es el mismo que habita en aguas profundas de España, como ya se difundió ampliamente.
En el caso del pez león, que cuando su amenazante presencia como especie invasora fue detectada en el arrecife Alacranes hace unos 15 años, prendió los focos de alerta en el sector pesquero, pues en teoría, por ser depredador, se temía que atacara al mero, langosta, pulpo y otras especies que habitan en la zona arrecifal ubicado a 65 millas al norte de Progreso, recuerda Carrillo Galaz.
Sin zonas arrecifales
Pasaron los años, se hicieron campañas y torneos para capturar al pez león, la amenaza no fue tal, precisa José Carrillo, no se extendió a las costas de Yucatán porque no hay zonas arrecifales cerca del litoral; Alacranes está situado a 130 kilómetros y hasta donde se sabe, ese invasor no afectó a la población marina, no hubo tal ataque a la langosta, pulpo, mero y de otras especies, pues el pez león es pequeño.
De acuerdo con información que recabó Carrillo Galaz, en Quintana Roo donde también se detectó la presencia del pez león, hay disminución de esa especie invasora, eso es lo que se reporta como resultado de la pesca deportiva que se realizó para combatirla, así como de otras acciones que se implementaron.
Pesca ilegal causa mayor daño al ecosistema
En opinión de Carrillo Galaz y pescadores ribereños, causan más daño los pescadores furtivos que el pez león, la imparable pesca ilegal que se practica en distintos puntos de la costa y la zona de Alacranes es lo que daña más, eso es lo que hay que combatir con severidad.
Hay pesca furtiva de caracol, pepino de mar, dos especies que están en veda permanente, apunta el líder pesquero, ahora que el pulpo y mero están en veda temporal, al que a partir del 1 de marzo se sumara la langosta, son víctimas de la pesca ilegal, los furtivos que son los verdaderos depredadores marinos, también son muy feroces, capturan ejemplares chicos o en período de reproducción, el daño es muy grave.
El furtivismo es el peor cáncer para la pesca, señala Carrillo Galaz, lanchas ribereñas sin nombre ni matrícula navegan grandes distancias, se trasladan hasta la zona del arrecife Alacranes, donde saquean cientos de kilos de caracol que venden en el mercado negro, es una pesca que se realiza todo el año.
En el período de veda, los furtivos, bucean mero rojo y negrillo, así como langosta, disfrazan la pesca furtiva con otras especies de escama que no están en veda, burlan la vigilancia, entran a los puertos de abrigo y cuando son descubiertos abandonan sus embarcaciones y se dan a la fuga; esa depredación es lo que hay que combatir.
