MUNA.— A pesar que la poca información disponible en internet dice que el wakax che’ es una tradición que se celebra en toda la península maya incluyendo las ciudades como Mérida, en la realidad parece que esa celebración desapareció hace décadas y son pocas, muy pocas, aquellas poblaciones en las que continúa. La villa de Muna tiene ese privilegio… aún.
El promotor, depositario de esa celebración es Fernando Arjona Martín, más conocido en la villa y cada vez en más poblaciones de la región como “Chayas” o “Chayitas”, quien también es titular de la panadería “La Ojarasca”, así, sin h.
En una plática en su domicilio de la calle 24, a media cuadra de la iglesia de la Asunción, el popular “Chayas” cuenta parte de cómo empezó a realizar esta celebración, que lleva diversión sana a lo largo y ancho de la villa y que lo ha convertido en toda una celebridad, guardadas las proporciones, pues con regularidad lo contratan para llevar su espectáculo en poblaciones de la región, como Ticul, Santa Elena u Opichén, entre otros.
Y mejor aún, la actual administración municipal le ha mencionado la posibilidad de llevar la celebración a los Estados Unidos, a zonas donde están radicados los yucatecos que aún no han sido deportados por la administración de Donald Trump.
¿Qué es el “wakax che’”?
Es una celebración que se hace, principalmente, en el marco de las actividades del carnaval.
Se trata de un grupo de mestizas, mujeres enfundadas en hipil, no terno. Y al ser en honor de Momo se integran a la actividad de “mujeres” que no llevan justán, o sea, hombres que también portan con orgullo la vestimenta regional, debidamente maquillados, con exceso, con mucho exceso en algunos casos, para derrochar coquetería.
Los bailadores se concentran en el lugar acordado y de allí parten acompañados bajo los acordes de una charanga que interpreta la “Cabeza de cochino”. Algunos arrean al wakax, que es un mestizo de pies a cabeza que lleva puesto un torito generalmente hecho de cartón, pero con cuernos reales de los cuales están atadas unas cintas que sostienen las bailadoras.
En puntos concurridos hacen alto y empieza el relajo acompañado de las notas de la charanga que interpreta jaranas o melodías propias de la fiesta brava. Con paliacates, las danzantes torean al ganado de cartón que, por esas “casualidades” no da en la diana, a diferencia de las “mujeres” sin justán, que sí se llevan poderosas embestidas que muchas veces las hace visitar el suelo.
Consultada al respecto, la arqueóloga Fátima Santos Pacheco, vecina de “Chayas” y con quien reinó en el Carnaval de Muna 2018, expresa que el wakax che’ es una celebración que se reporta para el área cruzo’ob maya rebelde hace más de 100 años, pero expresa sus dudas cómo llegó a la villa, y que es posible que algún munense lo atestiguó y así comenzaron a representarlo.
“Lo he visto en Peto y en Maxcanú y Santa Elena se acostumbra el wakax che’ con fuegos artificiales”, dice.
En la plática con “Chayas”, respecto a hace cuanto tiempo que comenzó con el wakax che, dice que se remonta al año 1998, es decir, hace 27 años, aunque detalla que desde 1994 o 1995 comenzó a participar en las celebraciones, en la danza de la “Cabeza de cochino”, sosteniendo una de las cintas.
En aquel entonces, refiere, eran los señores José Guillén y su esposa quienes tenían, físicamente, la cabeza de cochino: “Me invitaban a participar para sostener una de las cintas”.
“Ellos lo hacían solo domingo (de carnaval), en la ‘estudiantina’”, agrega.
En Muna se conoce como estudiantina a un grupo de jóvenes, generalmente de alguna de las comparsas que participan en el carnaval, que a lo largo del día del domingo y el martes de las celebraciones a Momo recorren las calles con alguno de sus disfraces y bailan y cantan en esquinas concurridas o en donde se los soliciten.
Las canciones solían denominárseles como “críticas”, que son adaptaciones de melodías de moda, en las cuales las letras ventilan los chismes más sonados o los escándalos que se hayan dado en la administración municipal en turno, aunque no se salvan los gobiernos estatal y federal.
El debut
Arjona Martín indica que su debut en el wakax che’ fue en el año 1998, cuando fue rey feo por primera vez del Carnaval.
“Me dijeron que tenía que salir con la reina y pensé que solo iba a ser parte del grupo. Pero luego me dijeron que la reina no quiso salir porque no contrataron orquesta, ni música ni nada. Entonces invitamos a un señor al que le dicen ‘Cuni’ y vino con el wakax che’ y con equipo de sonido”.
Ese mismo carnaval, dice, en el “martes de batalla de flores”, contrató de emergencia a una charanga porque su comparsa consideró que “era feo” que ese día no salieran a bailar. Fue entonces, a falta del wakax che’ físico, el que se lleva puesto, que se vio en la necesidad de improvisar.
“Como cuernos agarré un pedazo de un aro de leña. Empezamos a bailarlo, les hacía así –realiza el ademán de embestir con los ‘cuernos’— mientras íbamos bailando. Así surgió la idea y en los años siguientes empezamos a hacer el wakax che’”.
Ese fue el debut de “Chayas” con el wakax che’, un espectáculo sano y divertido que en la actualidad es muy demandado en la villa y en algunas poblaciones del sur del Estado.
El entrevistado agrega que sintió gusto por la celebración alrededor del año 1990 cuando veía a uno de los promotores que salía con una horqueta como caballo de palo.
En cuanto al wakax che’, la estructura que se lleva puesta durante la celebración, revela que lo mandó a hacer entre 2009 y 2010.
A “Chayas” se le pregunta acerca si siente alguna responsabilidad o presión al ser de las pocas personas que continúa con esta celebración a lo que responde manera negativa.
Sin embargo, dice, en ocasionas descuida la panadería a su cargo.
“Entonces creo que sí hay cierta presión, pero es algo que me gusta hacer, me gusta que la gente se divierta”.
Al principio, refiere, no recibía ni pedía alguna contribución económica por llevar el espectáculo del wakax che’ a donde le pidieran, pero dice que luego su madre, la señora Ana Luisa Martín, le aconsejó comenzar a cobrar y entonces reflexionó.
“Sí es cierto, este es mi día, es un día de chamba en la panadería, pero tengo que ir al wakax che’. Pues que me recompensen con algo. Y lo empecé a cobrar y la gente ya me conoce y me llaman para fiestas porque a los niños les gusta.
“Impuntual”.
“A veces cuando la gente te contrata te dice ‘a tal hora’. Pero yo no , yo no voy muy puntual. Espero que los invitados ya tengan sus chivas (cosas) y llego y empiezo a repartir capas y todo sale bonito, porque ya están las mujeres enfiestadas y hacen las poses de torero. Y yo entro y cargo, porque me gusta cargar (embestir), me gusta ver que se diviertan, que griten porque cuando estás actuando y no gritan es que no das risa. Y cuando eso pasa me quedo así (pensativo) ¿qué pasa, por qué no se ríen?
“En ocasiones hacen las fiestas muy bonitas porque arman el ruedo con muchos detalles, como si fuera una corrida de verdad. Y ves cómo participa la mestiza con su capa. Y yo me siento así (orgulloso). Pero sí hay ocasiones en que hagas lo que hagas no hay risas.
¿Has pensado en algún plan para documentar o transmitir este conocimiento a las futuras generaciones?
“Sí, sí, lo he pensado. Y también he querido ir a California, a mostrar este espectáculo a nuestros paisanos hasta allá. En Estados Unidos me conocen por las redes, por todo lo que publico y lo que hago. Y me gusta porque he visto que hacen vaquería en no sé qué lugar allá y es tan bonito. Y le he comentado a mis amigos que mi sueño es ir allá.
Sobre esa posibilidad, agrega que la administración municipal actual que encabeza el alcalde Carlos Baltazar Ayuso Vera, “El Profe. Chalo”, le ofreció ayudarlo con el papeleo como el pasaporte pero la condición es que vaya solo él.
Ese hipotético viaje, refiere, le trajo una nueva preocupación: cómo hacer para llevar el wakax che’. “Y digo: ‘chinga, tal vez si envuelvo el cuerno…’ Y en mi mente imaginaba cosas en cómo llevarlo”.
Pero la respuesta vino igual que la posibilidad de viajar, al decir sus ideas de cómo llevar la estructura envuelta: “‘¡Claro que no!’, me dicen. ‘Allá mismo te lo pueden armar, tú solo vas a ir, a entrar y bailar”.
Exceso
Otra de sus actuaciones, recuerda, es cuando escenificó un torneo de lazo, que no gustó al público.
Según dice, representó a un caballo y para ello consiguió en el mercado intestinos y otras partes de una matanza y es lo que se desparramó cuando fue “alcanzado” por el “toro”, pero al público eso no le divirtió.
Sobre los populares torneos de lazo dice que no los aprueba: “No lo veo bien, pienso que la gente que va a ver eso es por morbo, de ver que lastimen al caballo. No me gusta la corrida. Si es un accidente al torero, ni ped… Pero es al caballo, no me gusta, lo veo requete mal, pero la gente lo ve, le gusta”.
“Chayas” ha sido dos veces rey feo del carnaval, en 1998 y en 2018, pero sus seguidores y admiradores lo consideran rey vitalicio, porque no hay celebración a Momo si no se le ve por las calles con el wakax che’, con la estudiantina y sus “críticas”.
¿Te gustaría volver a serlo?
“Sí. Una vez más. Pero estamos esperando que quede más grande (mayor). Creo que me gustaría también representar a tercera edad, con alguna reina.
Hablas de la tercera edad. ¿En qué edad estás; en la primera, segunda..?
“Yo creo que estoy en la media porque ya cumplí 50”, dice y revela que una de las temáticas del carnaval de este año será “La vecindad del Chalo”, con obvia alusión a “El Profe. Chalo”.








