El Ayuntamiento de Progreso lanzó esta semana una campaña de concienciación diseñada para proteger la anidación de tortugas marinas en su tramo costero, en línea con la temporada oficial de avistamiento y desove, que se extiende de abril a octubre de cada año.
Durante este lapso, hembras de carey (Eretmochelys imbricata) y tortuga verde (Chelonia mydas) regresan para depositar sus huevos en las playas donde nacieron.
Fenómeno anual
De acuerdo con datos de la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán, en la pasada temporada se contabilizaron hasta 947 nidos en toda la costa yucateca, lo que podría traducirse en alrededor de 90,000 crías listas para su liberación al mar.
Esta fidelidad a la playa natal, conocida como “homing natal”, es un fenómeno que las tortugas repiten cada dos o tres años, recorriendo miles de kilómetros para regresar al sitio exacto donde eclosionaron.
Cinco puntos clave de la campaña para proteger a las tortugas
La campaña municipal se sustenta en cinco recomendaciones clave, cada una fundamentada en prácticas respaldadas por especialistas en fauna marina:
1. No dejes basura en la playa. Los residuos sólidos que se acumulan en la costa terminan arrastrados por las corrientes hacia zonas de alimentación y descanso de las tortugas, donde pueden enredarse o confundir plásticos con alimento. Estudios indican que más de seis millones de toneladas de desechos llegan al océano anualmente, y el 90% son plásticos que obstaculizan la digestión y ponen en riesgo la supervivencia de estos quelonios.
2. Usa productos biodegradables. Jabones y detergentes convencionales contienen compuestos irritantes y contaminantes que se infiltran en la arena y el agua, alterando la temperatura del sustrato de los nidos y afectando el desarrollo embrionario. El empleo de alternativas biodegradables reduce la carga de químicos tóxicos y preserva la calidad del hábitat costero.
3. Apoya el turismo sostenible. El turismo bien gestionado puede convertirse en aliado de la conservación. Informar a visitantes sobre zonas de anidación y promover actividades de bajo impacto permite generar ingresos locales sin perturbar a las tortugas. Manuales internacionales subrayan que el turismo responsable refuerza la vigilancia comunitaria y fortalece la protección de las playas.
4. No toques a las tortugas ni a sus nidos. La manipulación de los quelonios y la excavación de nidos interrumpe el desarrollo de los embriones y genera estrés crónico en las hembras nidificantes. Alterar un solo nido puede provocar daños irreversibles en la eclosión y romper la cadena de regreso al mar de cientos de crías.
5. Apaga las luces visibles desde la playa. La contaminación lumínica desorienta a las crías recién nacidas, que usan el reflejo natural del horizonte marino para orientarse hacia el agua. Las luces artificiales inducen errores de ruta, elevando la mortalidad por depredación y agotamiento.
Acompañamiento
Las autoridades de Progreso indican que estos lineamientos están acompañados por patrullajes nocturnos y señalética informativa en los accesos a la playa.
Asimismo, invitan a la población y a los visitantes a sumarse activamente al resguardo de los nidos y a reportar cualquier incidencia a los centros de monitoreo costero.
La protección de las tortugas marinas no solo contribuye al equilibrio ecológico, sino que fortalece la identidad regional basada en un litoral próspero y respetuoso de la vida silvestre.
Con estas acciones coordinadas entre gobierno, comunidad y sector turístico, Progreso busca garantizar que año con año las playas donde nacieron sus habitantes más longevos —las tortugas marinas— sigan siendo el refugio seguro para la próxima generación que regresará a desovar.— Hipólito Pacheco Perera
