• Jeremías May Cobá ha dado tutoriales por WhatsApp a personas de Valladolid, Mérida, Progreso, Veracruz, Ciudad de México y Oaxaca
  • Jeremías en el proceso de dar forma a una prenda bordada. Abajo, detalle de una figura

A los ocho años, Jeremías encontró en una aguja, hilos y paciencia una forma de nombrarse: bordador. Luego de todo este tiempo, Jeremías May Cobá, “Mío” o “Jheremi”, nombre completo y sobrenombres de este joven de San José Oriente, Hoctún, mantiene la misma ilusión y dedica su vida al bordado de punto de cruz —un arte tradicionalmente asociado con mujeres— mostrando con cada obra que el arte no entiende de géneros.

¿Cómo descubriste el punto de cruz a los 8 años? ¿Qué te atrajo para empezar?

Una noche vi a mi mamá bordar y me quedé mirándola. Ella dejaba su trabajo en la hamaca; por curiosidad tomé la aguja y un hilo y empecé a practicar. Al principio ella me corrigió y me enseñó la forma indicada. Fueron varias noches de intentar hasta que lo aprendí. Desde entonces me atrapó la sensación de crear con las manos.

¿Qué papel ha tenido tu familia y tu comunidad en tu camino como bordador?

Mi familia y la comunidad han sido fundamentales. Desde pequeño me gustaba hacer puntadas en los hipiles de mis hermanitas; me motivaba ver cómo los lucían. Mi mamá me enseñó y mi hermana me ayuda a diseñar. También tengo el apoyo de otros artesanos que valoran mi trabajo.

¿Cómo ha evolucionado tu relación con el bordado? ¿Se te dificultó aprender?

Al principio sí me costó, pero con práctica y paciencia fui mejorando. Con el tiempo desarrollé mi propio estilo y empecé a experimentar con materiales y diseños. Ahora el bordado es parte de mi vida: mi forma de expresarme y de terapia.

¿Cómo fue crecer en un contexto donde el bordado se asocia tradicionalmente con mujeres?

Siempre sentí orgullo por lo que hago. Aunque enfrenté expectativas tradicionales, nunca dejé que eso me detuviera. Hubo burlas, claro, pero decidí seguir adelante y demostrar que la pasión por el punto de cruz no tiene género.

¿Has enfrentado prejuicios? ¿Cómo los manejas?

Sí, hay comentarios que dicen que “esto es de mujeres”. Yo los enfrento con humor y confianza. Les explico que el arte no tiene género y que a mí me apasiona crear. También he encontrado apoyo entre bordadores y artesanos que valoran mi habilidad.

¿Crees que tu trabajo ayuda a romper estereotipos en la cultura yucateca?

Absolutamente. Al dedicarme a una actividad tradicionalmente femenina, demuestro que la creatividad y la destreza no son exclusivas de un sexo. Espero inspirar a otros hombres a seguir sus pasiones sin miedo a lo que dirán.

¿Tienes alguna pieza especialmente significativa en tu trayectoria?

No tengo una pieza que destaque por encima de las demás; cada creación lleva un pedazo de mi historia.

¿Cómo eliges colores, diseños y temas para tus bordados?

Elijo colores probando combinaciones: junto tres tonos diferentes para ver cuál funciona. Y cuando encuentro un dibujo que me gusta en Pinterest lo descargo y lo adapto a mi manera con la ayuda de mi hermana.

¿Has enseñado o compartido tu técnica con otras personas?

No con niños, pero sí di tutoriales por WhatsApp a un grupo de 11 personas de distintos lugares: Valladolid, Mérida, Progreso, Veracruz, Ciudad de México y Oaxaca.

¿Qué te gustaría que la gente entendiera mejor sobre el punto de cruz artesanal?

Que no es solo una técnica o un pasatiempo: requiere paciencia, dedicación y amor. Cada puntada es cuidado; cada pieza refleja la creatividad de quien la hace. Debe valorarse el tiempo y el trabajo detrás de cada bordado.

Si pudieras hablar con tu yo de 8 años, ¿qué le dirías?

Le diría que no tenga miedo de seguir sus pasiones aunque sean diferentes. Le diría que el bordado le permitirá expresarse y conectar con otros, y que la perseverancia lo llevará lejos.

Jeremías borda con las manos y con la convicción de quien no se resigna a los moldes. Su testimonio recuerda que la valentía a veces es tan simple como seguir una pasión desde la infancia, sin importar las voces que intentan definir lo “normal”.

En su publicación de Facebook se presenta como Jheremi May y allí se pueden ver piezas y relatos de su trayectoria.

Hipólito Pacheco Perera es Licenciado en Gastronomía.Tiene 29 años de experiencia en el periodismo. En 2019 se incorporó en una segunda etapa a Grupo Megamedia. Sus temas de especialidad son relacionados con las comunidades de interior del Estado, gobierno y política.