La temporada de huracanes 2026 en el Atlántico transcurre por ahora con una actividad menor a la que se esperaba, particularmente en la Península de Yucatán, donde no se han presentado amenazas ciclónicas directas.

Sin embargo, esto no representa una señal de que la temporada haya terminado ni necesariamente constituye una anomalía meteorológica.

De acuerdo con el meteorólogo Juan Antonio Palma Solís, el principal factor que limita la formación y desarrollo de ciclones tropicales es la influencia del fenómeno de “El Niño”, que ha modificado los patrones atmosféricos, sobre todo en el Caribe.

“El Niño es el principal factor que ha evitado que esta temporada de ciclones sea peligrosa para la Península”, explica el especialista, quien señala que uno de sus efectos más importantes ha sido la presencia de fuertes vientos cortantes en altura.

Éstos son conocidos como cizalladura o cortante del viento, dificultan que las tormentas tropicales logren organizarse verticalmente.

¿Por qué no ha habido huracanes cerca de Yucatán? Meteorólogo señala a “El Niño” como factor clave

Cuando un sistema intenta desarrollar circulación y convección profunda, los vientos de diferentes direcciones o velocidades en las capas superiores de la atmósfera pueden desestructurarlo antes de que alcance características de ciclón tropical.

Por ello, explica Palma Solís, algunos de los sistemas que han surgido en la temporada no han logrado consolidarse y terminan desorganizados o dispersos.

La situación también ayuda a explicar por qué, pese a encontrarse en septiembre, uno de los meses climatológicamente más activos de la temporada de huracanes, no se ha presentado hasta ahora una amenaza importante para la Península de Yucatán.

El especialista subraya que la atmósfera no sigue un calendario rígido. Que en determinados años septiembre haya concentrado importantes ciclones no significa que necesariamente deba ocurrir lo mismo cada temporada.

En ese sentido, exhorta a diferenciar entre la variabilidad climática y el cambio climático.

Las condiciones atmosféricas pueden cambiar considerablemente de un año a otro debido a fenómenos y patrones naturales de circulación, por lo que una temporada con poca actividad ciclónica no debe interpretarse por sí sola como una tendencia permanente.

Como ejemplo, recuerda que 2020 fue un año particularmente lluvioso y con numerosos ciclones que afectaron a la región, mientras que otros años han presentado una actividad considerablemente menor.

Incluso en temporadas con muchos sistemas tropicales en el Atlántico, no necesariamente éstos se acercan a la Península de Yucatán.

De hecho, también dice que el año pasado se registró una temporada con numerosos ciclones, pero ninguno representó una amenaza directa para la península.

Lo que demuestra que la cantidad total de sistemas que se formen en el Atlántico y el número de ellos que puedan acercarse a Yucatán son dos variables diferentes.

Aunque El Niño continúa desempeñando un papel importante, el meteorólogo advirtió que las condiciones atmosféricas han comenzado a mostrar señales de mayor actividad.

Yucatán llega a octubre sin amenaza de huracán, pero el riesgo continúa

Actualmente se observa una transición hacia un escenario en el que podrían desarrollarse sistemas de tormenta más organizados en zonas como Centroamérica, el Caribe y el Golfo de México.

El experto aclaró que esto no significa que exista un ciclón inminente, pero sí que la atmósfera comienza a mostrar una configuración diferente a la que predominó semanas atrás, cuando la actividad estaba dominada principalmente por ondas tropicales y la vaguada maya.

De aquí a octubre, añadió, es probable que El Niño continúe influyendo en la atmósfera, aunque podrían presentarse periodos de mayor actividad tropical. Por ello, la tranquilidad experimentada hasta ahora no debe confundirse con el final de la temporada.

“Todavía nos queda algo de tiempo y no hay que bajar la guardia”, enfatizó. La temporada de huracanes se mantiene activa durante septiembre, octubre y noviembre, por lo que todavía podrían formarse varios ciclones antes de que concluya oficialmente.

El especialista señaló que podrían desarrollarse dos o tres sistemas más, aunque eso no significa que alguno necesariamente vaya a dirigirse hacia la Península de Yucatán.

La incertidumbre es precisamente una de las características de estos fenómenos.

Una temporada con pocos ciclones puede significar una menor probabilidad estadística de afectación, pero no elimina el riesgo de que uno de los sistemas que llegue a formarse encuentre condiciones favorables y siga una trayectoria hacia la región.

Por ello, la recomendación continúa siendo la vigilancia de los avisos oficiales y la preparación, independientemente de que hasta ahora la temporada haya sido relativamente tranquila.

La actividad ciclónica no es el único elemento que ha presentado un comportamiento particular durante 2026

El meteorólogo recordó que este año también se han registrado otros cambios importantes en las condiciones atmosféricas de la Península de Yucatán, desde periodos de temperaturas inusualmente bajas hasta un inicio temprano de las lluvias.

Estos contrastes son parte de la variabilidad natural de la atmósfera, que puede presentar diferentes configuraciones de un año a otro. De mantenerse la influencia de El Niño, sus efectos podrían extenderse hacia la temporada invernal.

El especialista anticipó la posibilidad de un invierno relativamente más húmedo y ligeramente más frío de lo normal, con mayor presencia de frentes fríos y periodos de nubosidad, lluvia y aire frío.

Esto se relaciona con cambios en los patrones de circulación atmosférica que pueden favorecer el desplazamiento hacia el sur de masas de aire frío y permitir que alcancen con mayor facilidad el Golfo de México.

Por ahora, sin embargo, el capítulo de los huracanes permanece abierto.

La relativa calma que ha caracterizado a la temporada 2026 es explicable desde la meteorología y, hasta el momento, ha resultado favorable para la Península de Yucatán, pero no permite anticipar que el resto de la temporada transcurrirá necesariamente de la misma manera.

Y, la atmósfera continúa cambiando y, mientras la temporada no concluya, la vigilancia seguirá siendo necesaria.