(Primera Columna publicada el 11 de febrero de 2001)
Don César Pompeyo llevó tres libros a la Plaza Grande: “El verdadero Díaz”, el tomo quinto de las obras completas de Agata Christie (Casa Aguilar, piel encarnada) y una biografía de Margaret Thatcher.
-Don César, lo vi en el mitin del viernes. ¿Cómo se sintió? -Como en Berlín, en el mitin del 39, cuando Adolfo declaró la guerra.
-Pensaba que era usted más joven -comentó con respeto el reportero.
La plática continuó con referencias a entronques del mitin con desacatos que registra la historia.
-¿Qué le pareció la escena del balcón? -preguntó el reportero.
-Me recordó la defenestración de Praga. La gente se alborotó y empujó a los diputados por el balcón.
-¿Se murió? -No: el balcón del Palacio de Hradcany no estaba tan alto como el del Palacio de la 60. Además había un jardín abajo.
-¿Qué pasó después, don César? -Después del balcón vino la guerra de los 30 años. Una de las peores guerras civiles del siglo XVII. Se derramó la sangre de hermanos.
El ambiente bélico de la charla llevó los ojos del reportero del balcón a los tres libros en la banca de costumbre.
-¿Por qué me trajo a Margaret Thatcher? -Mañana sábado es el aniversario de su elección para el cargo de primer ministro de Inglaterra en 1975.
-¿Qué tiene qué ver la señora con el desacato? -Hay puntos de contacto entre la guerra de las Malvinas y la guerra contra Vicente Fox y Santiago Creel. Cuando los argentinos sacaron a los ingleses de las Malvinas en abril de 1982, la señora Thatcher actuó con parecida prudencia, con mucha de la tolerancia que han tenido Fox y Creel en la crisis yucateca.
-Londres le dio tiempo al general Galtieri, presidente de la Junta Militar, para que reflexionara y se arrepintiera. No lanzó una ofensiva aérea. Mandó unos 30 barcos y la mitad de sus submarinos nucleares, pero avisó que la flota tardaría casi un mes en el viaje.
-Recuerdo que eso no acabó bien.
-Para nada. Ni reflexionaron ni se arrepintieron. Al mes se armó el tango. Murieron más de 700 argentinos. Once mil y pico de prisioneros. Más les hubiera valido que los mataran, según los relatos de los supervivientes. ¿No has oído la canción que compuso Alberto Cortés? -¿Cree usted, don César, que nos manden en barco a la Policía Federal Preventiva? -El futuro depara sorpresas. El pasado nos da certezas. La guerra de las Malvinas terminó con la renuncia de Galtieri. Cayó la Junta. Desaparecieron los poderes. Nombraron a un interino para que convocara a elecciones. El interinato se eternizó.
Ya no me acuerdo cuando se efectuaron al fin las elecciones.
-¿Por qué trajo el libro de don Francisco Bulnes sobre don Porfirio? ¿30 años vamos a vivir en desacato? ¿O 30 en interinato? -La doctrina del general Díaz también puede entroncar con el desacato, como los 30 barcos de Margaret y la tirada por el balcón en la guerra de 30 años.
Cuando don Porfirio no quería que la gente se fijara en un problema, creó otro por otro lugar. Su idea era distraer.
-¿Quién nos quiere distraer a nosotros? ¿Cuál puede ser el lado oculto de la luna del desacato? -Revisa las consecuencias del desacato y podrás opinar sobre las intenciones. Fíjate cuantas veces ya pospusieron la elección del candidato del PRI.
-¿Cree usted que se posponga 30 años, don César? El señor Pompeyo se limitó a elevar los ojos al cielo -tal vez una plegaria muda-, recogió sus libros y prometió al reportero que otro día le mostrará el entronque del desacato con el sagaz detective belga don Hércules Poirot.
