(Primera Columna publicada el 14 de febrero de 2001)


En voz baja don César Pompeyo tarareaba en la Plaza Grande la canción de Domingo Casanova: “Yo que llevo enterrados tantos sueños, yo que guardo tantas tumbas en el alma, no sé…”-¿Por qué suspira usted, don César? -preguntó el periodista-.

¿Tiembla? ¿Va a cavar otra tumba? -Yo no voy a cavar ninguna: suspiro y tiemblo ante la tumba que han abierto los señores de la Coordinadora Empresarial de Yucatán. Han exhumado la propuesta de matar a los dos Consejos, al bueno y al malo, para poner uno peor.

-Los señores de la Coordinadora -continuó don César- ven el panorama del desacato con los ojos del ciego de Betsaida antes de que se los abra la saliva de Jesús, como relata San Marcos en el evangelio de mañana miércoles.

-Su “carta abierta” está cerrada a la realidad. Es una carta peligrosa: le pide al gobernador “que continúe, como hasta hoy, preservando la tranquilidad y la paz social”.

-Esos señores de la Coordinadora no ven los golpes por la espalda a manifestantes indefensos, ni las injurias y los proyectiles a los consejeros, ni las bofetadas a los jóvenes del Frente Cívico, ni las cachetadas e insultos a periodistas visitantes, ni los ataques y robos a las mujeres, ni el bloqueo de calles, ni…

-Tampoco los ve el gobernador. No investiga los desórdenes, ni las agresiones -apoyó el reportero, empezando a susspirar-. ¿Cómo vas a pedirle que guarde la tranquilidad y la paz a quien no hace nada para evitar la violencia? Un ciego guiando a otro.

-En realidad, no están tan ciegos los señores de la Coordinadora -precisó el señor Pompeyo-. Ven con claridad sus intereses personales. Me dicen que hace cinco años que les va muy bien. En eso se fijan. Esa puede ser la causa de que no vean las consecuencias de la propuesta, que había enterrado ya la señora Hoyos, la propuesta de que renuncien los dos Consejos: el espurio y el insaculado por el Trife.

-La televisión está decidiendo en México que los dos Consejos están mal -avisó el reportero-. El espurio, porque es ilegal, y el del Trife porque los magistrados no tienen la facultad de insaculares consejeros…

-Mentira. Tú publicaste en tu periódico, al transcribir una de las resoluciones de los magistrados, los artículos, fracciones, párrafos e incisos de la Constitución, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral que autorizaron al Trife a insacular a los consejeros cuando el Congreso yucateco se negó a insacularlos, a pesar de que le dieron un plazo de 45 días para hacerlo. El pecado del Trife no es contra la ley: peca por exceso de paciencia y tolerancia…

-José Castañeda Pérez lo explica con exactitud en un editorial que vamos a publicar mañana miércoles en la sección Local -anunció el reportero.

-Los ciegos de aquí ven lo que les conviene a ellos, no a Yucatán -prosiguió don César-. Los ciegos de allá quieren meter el asunto de Yucatán en un paquete con la visita de Bush, los llantos en Jalisco, la política fiscal, el Iva a las medicinas, la sucesión en el PRI, el lío de Tabasco, la fuga del Chapo. Menos nos van a ver así. Sobre todo si nos quedamos callados…

-De eso habla el Padre Lázaro en una entrevista que le hicimos en Tizimín y vamos a publicar mañana miércoles en la primera página de la sección Local. El Obispo yucateco nos dice, don César, que no sólo vamos contra el Evangelio si no hablamos en esta crisis, sino que podemos cometer pecados graves contra el primer mandamiento. Usted sabe como es Lázaro Pérez: agarra al toro por los cuernos.

-No sólo debemos hablar, don César: tampoco nos podemos quedar escondidos. Lea usted, también mañana miércoles, el artículo de Joaquín Peón Escalante. Que no se lo pierda ningún lector. Nos explica por qué debemos salir a la calle a decir qué queremos. Si no nos ven y no nos oyen, nos van a atropellar…

A estas alturas el reportero ya había empezado a temblar…

-La paz que buscan los ciegos, reportero, no es la tranquilidad que pregonan. La muerte del Consejo bueno es el triunfo de la violencia y la amenaza, la rebeldía y el chantaje. La víctima es la ley definitiva, la ley irrebatible. La única garantía para vivir y convivir en paz. La “paz” lograda cuando el hombre derrota a la ley es una calma chicha: la que precede a la tormenta.

-La paz no es el primer peldaño de la escalera: es el último. Hay que pasar por la verdad, por la justicia, por el derecho, para llegar a la paz que buscamos. La otra “paz”, la “paz” de las conveniencias, de las claudicaciones, la “paz” de los rajones, es la paz de los sepulcros. La paz del cementerio donde los yucatecos tenemos ya tantos sueños enterrados, tantas tumbas… ¿Qué vamos a enterrar ahora? -Mucho hemos enterrado, don César, pero mucho más podemos enterrar si dejamos que los ciegos decidan por nosotros. A menos…

-Que vayamos el jueves a la marcha del Frente Cívico.

-Y que el PRI opte por no concurrir a las elecciones. Como usted sabe, pasado mañana jueves es el último día para que se inscriban en el Consejo del Trife. Si los priístas no inscriben su plataforma quedan fuera del juego, a menos…

-A menos que el Trife, en una benevolencia que ya parece otra cosa, le obsequie un nuevo plazo. Este desacato, reportero, no es sólo el parto de los montes: es el parto de los plazos. Plazos que parten la ley. Yo estoy de acuerdo con Lázaro, con Castañeda y Joaquín Peón: tenemos que dar la cara. No estamos muertos ni vamos a cavar en Yucatán una tumba para la Federación y los buenos propósitos de Fox.

México no lo va a olvidar.

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