(Artículo publicado el 26 de febrero de 2006)

Por Eugenio RIVAS ALONSO

Cuando yo tomaba cerveza, los sábados nos reuníamos los amigos a tomar algunas “catedrales”. Catedral era una botella grande con 960 mililitros de cerveza yucateca. Cerveza “Carta Clara”, claro. La difunta y llorada Carta Clara. Ahora, además, a las catedrales se les dice “caguamas”. Como que hemos perdido algo, ¿no? Antes hubo algo de señorío, de altura, en compartir una catedral. La caguama nos suena a desplazamiento horizontal, torpe, arrastrado.

Hacemos esta reflexión mientras damos una vuelta por el Paseo de Montejo. Como yo no estoy manejando y el tránsito es “caguamoso” hay tiempo de contar los puestos que han invadido la avenida hasta la saturación.

Hay 136 puestos en una acera, la del oriente, y 77 en la otra. De este total de 213 puestos, las cervecerías tienen 58. La Sol cuenta con 32: en la acera del oriente, 17, en la del poniente, 15. Hay 26 de Corona: 10 y 16, respectivamente. El margen de error fluctúa entre tres y cinco.

Estamos viendo, cada vez que pasamos por Montejo, la descarga de cajas de cerveza para abastecer y reabastecer los 58 puestos a fin de satisfacer la demanda copiosa que se espera si no llueve. Ni modo: hay que fijarse en la descarga. Es lento, porque los camiones son enormes, son muchos y ocupan un espacio considerable de la calle. El automóvil avanza a paso de caguama.

Nos dicen que el Inegi -Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática para los enemigos de las siglas- se propone cuantificar cuántos litros de cerveza por persona se consumirán en Montejo durante los paseos y otros jolgorios del Carnaval. Se pronostica una cifra sin precedente que, estamos seguros, figurará en la edición 2006 del “Libro Guinness de los Récords” que publica su director Christopher Irwin en su casa matriz de Londres (www.guinessworldsrecords.com).

Para promocionar el Carnaval yucateco dentro y fuera del país, habrá premios, según nosotros, de acuerdo con ciertas bases. Algunas han trascendido. Parece que tendremos cuatro clases: botellas de 325 militros, latas de 355, latas de 490 y botellas de 960, a razón de uno, dos, tres y seis (6) boletos por envase, respectivamente, canjeables en el DIF. Además, una clase extra de 2,130 mililitros para quienes participan en las cuatro. La ganará el que reciente más alcoholímetros de la SPV, en los puestos de auxiliares habilitados en el derrotero.

No hay información oficial sobre los premios, pero se ha filtrado, por ejemplo, que el primer lugar en el concurso de litros consumidos por hora, en la categoría de 325 mililitros, recibirá dos pases libres para ver el carnaval de 2007 y 2008 en los palcos de Palacio, si repite el PAN. En la clase de 355 el ganador tendrá derecho a un convivio con el precandidato de su elección (panista). En la de 490, una cena con el alcalde, rociada -o llovida- de finos caldos.

No hay indicios sobre los premios en la división de las caguamas. Si se confirma la cifra esperada de metros cúbicos, podría servir para establecer las bases de una convocatoria para 2007 y un torneo regional del trabajo con el lema incitante de todo con exceso, nada sin medida. Un torneo abierto a bebedores y bebetrices, pues ya se habla de tú a tú. Un auténtico reventón.

La estadística recopilada serviría también como punto de partida para otorgar las concesiones cerveceras en Montejo, con el objeto de incrementar los ingresos municipales con la siguiente clasificación: megabarra, hiperbarra, multibarra, pluribarra -para todas las cervecerías- y metrobarra para los clientes especiales.

Montejo sería la fuente nacional de la cerveza. El título no sería algo fuera de lugar, porque tenemos muchas fuentes: en los parques, en el Ayuntamiento… Hip, hip.

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