(Primera Columna publicada el 14 de abril de 2009)

La liga ilegal de la Lotería y los líderes panistas de Campeche, en la tentativa de sobornar a Megamedia, es una espina clavada en el costado del gobierno del presidente Calderón y su partido, Acción Nacional. Espina que abrió una herida que si no se cura y cicatriza pronto puede ser factor de peso en las elecciones que habrá el próximo julio en 14 estados.

En la investigación judicial correspondiente, es apenas un primer paso la renuncia temporal que el director de la Lotería, Miguel Angel Jiménez Godínez, presentó el miércoles 8 de abril para dedicar —dijo— todo su tiempo a las denuncias formuladas contra él por su rechazada proposición de que se cobrara a la Lotería el importe de la propaganda panista campechana en los periódicos de Megamedia: “Diario de Yucatán” y “La i”.

Un primer paso nada más, pero tuvo la virtud de dar a los panistas campechanos la oportunidad de una confesión sincera que les devuelva, con el consiguiente propósito de enmienda, el prestigio que han perdido.

—Me separo de mi cargo —indicó Jiménez Godínez— por mi “profundo interés en que las investigaciones de la Fiscalía Especializada en Delitos Electores, la Secretaría de la Función Pública, la Cámara de Diputados y cualquier otra instancia se desarrollen con absoluta diligencia. Soy el principal interesado en que se llegue rápidamente a la verdad”.

Un interés profundo que no se ve, ni siquiera superficial, en el candidato panista a la gubernatura de Campeche, ni en el coordinador de su campaña, ni en la presidencia estatal del partido, ni en los dos dirigentes, señores Carlos Mouriño Terrazo y Jorge Lavalle Maury, involucrados en el intento de soborno a Megamedia el miércoles 25 de marzo en las oscurecidas Torres de Cristal de la ciudad vecina.

Los líderes del panismo campechano, senadores y diputados incluidos, no han querido o no han podido ponerse ese salvavidas que es para ellos la palabra de Miguel Angel Jiménez cuando, por lo menos de boca para afuera, promete contribuir a “la absoluta diligencia” en las investigaciones y se manifiesta como “el principal interesado en que se llegue rápidamente a la verdad”.

Lo que sabemos hasta ahora de los panistas campechanos es que no han expresado la menor disposición de colaborar en cualquier diligencia que tienda a esclarecer el entredicho en que se hallan. No se les ve ni se les oye interesados en que se llegue con rapidez a la verdad sino en todo lo contrario.

¿Qué les ha impedido el acto de valor civil de revelar sin tapujos la verdad antes de que prosigan las incipientes negociaciones? ¿No tienen prisa por limpiar el buen nombre manchado? ¿O es que piensan que no necesitan lavarlo porque a su juicio no es nada reprensible que la Lotería pague la propaganda de sus candidatos? ¿Ni son necesarios tampoco la rectificación y el arrepentimiento porque es algo común en Campeche que los fondos públicos sean invertidos en las campañas de los partidos políticos y sus candidatos?

Hay preguntas más graves. ¿Creen los panistas campechanos que pueden acomodar el intento de soborno dentro de los principios y convicciones que el PAN abandera desde su fundación en 1939? ¿Cómo es que la dirección nacional del partido está consintiendo que su candidato a la gubernatura de Campeche y los dirigentes entren en campaña con la cara rayada sin exigirles una sola explicación sobre un comportamiento condenado por su presidente Martínez Cázares?

Que se nos permita, instalados ya en el campo de las preguntas sobre las ilícitas propuestas a Megamedia, mencionar otras que deben recibir respuestas satisfactorias porque no sólo afectan al PAN sino al gobierno federal. ¿Cómo se explica la presencia simultánea del director y del gerente de la Lotería, Eduardo Zavala Barrenechea, en una reunión concertada exclusivamente para acordar la propaganda del PAN en dos periódicos? ¿De quién fue la iniciativa: del PAN campechano o de la Lotería Nacional? Si fue del PAN, ¿por qué lo hizo? Si fue de la Lotería, ¿desde cuándo lo hace y en qué otros estados? ¿Qué mecanismos de fiscalización pueden garantizar a los contribuyentes que las dependencias del gobierno no canalicen los dineros del pueblo al destino ilegal de financiar actividades de partidos políticos?

Esperemos que don Felipe Calderón Hinojosa y su partido demuestren que tienen lo que al parecer ha faltado en este escándalo: la voluntad de llegar a la verdad absoluta y comunicarla con la prontitud y suficiencia que avalen su adhesión al credo político, cívico y moral que condujo al PAN, después de 70 años de lucha, a la presidencia de la república y su primera gubernatura en Yucatán. Si los conceptos tradicionales de honorabilidad y decencia son aún compatibles con la política mexicana, no es admisible que seamos luz en la casa y oscuridad en la calle. Claridad resplandeciente en Los Pinos y tiniebla sospechosa en Campeche.

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