(Artículo publicado el 2 de marzo de 2010)
En las “Voces del público” de este periódico, edición de ayer lunes, Elena Carrillo se pregunta: “¿Qué nos pasará si el PRI tiene el gobierno del estado y la presidencia de Mérida?”. En otras palabras: ¿qué nos pasará si el PRI gana la alcaldía meridana en las elecciones de mayo?
Se puede esbozar un intento de respuesta a partir de los discursos pronunciados anteayer domingo en el centro de convenciones Siglo XXI durante la jornada “Ivonne cómo te quiero”, organizada en desagravio a la gobernadora por la sesión plenaria de chiflidos y “Fuera, fuera” que la apeó del cuadrilátero en el poliforo Zamná. Sesión en la que, por cierto, los candidatos del PRI a las presidencias de los 106 municipios y las curules del Congreso rindieron los juramentos o protestas de estilo.
Angélica Araujo Lara, candidata a la alcaldía de Mérida, levantó el puño y juró que “a todos los que estamos aquí, a todos los candidatos, nos inspira nuestra capitana, nuestra gobernadora”.
La señora Araujo precisó después su adhesión a la capitana con estas palabras: “El gran aval que tienen los ciudadanos de que les voy a cumplir es el desempeño impecable, entregado e incansable de Ivonne Ortega”.
En representación de los aspirantes a diputados, Adolfo Calderón Sabido, pretendiente al XIV distrito, advirtió: “Mérida es un asunto de todos”.
En otra advertencia, el señor Calderón, vecino de Tixkokob, exclamó: “Todos los candidatos estamos obligados a ganar para seguir apoyando a un gobierno sensible como es el de Ivonne Ortega Pacheco” (aplausos a tutiplén).
En un momento dado, mientras dirigía el ensayo de la canción “Ay, Ivonne, cómo te quiero” entre el coro de los acarreados (200 autobuses), uno de los animadores gritó: “Está por llegar la primera priísta de Yucatán, una mujer tenaz, una mujer que lucha: Ivonne Ortega Pacheco”.
Cuando llegó, la gobernadora se encaramó en una silla, levantó el puño y advirtió: “Reitero mi compromiso por un gobierno fuerte: daré la cara, me enfrentaré a quien sea y patearé puertas si es necesario”.
Regresemos a la pregunta de Elena Carrillo: ¿qué nos pasará si el PRI gana Mérida? A manera de respuesta se puede proporcionar una síntesis de las advertencias formuladas en los discursos del domingo en el Siglo XXI:
“Con el apoyo y el aval de todos los candidatos, Ivonne Ortega, con su tenacidad de luchadora, reitera su fuerte compromiso de entregarse en forma incansable a patear puertas y enfrentarse a quien sea”.
En su misma edición de ayer, este periódico publica, bajo el título de “Crónica de un abuso”, una parte de lo que les pasó a los dos muchachos detenidos por la policía cuando vendían camisetas con la leyenda “Yo chiflé a Ibom”: los patearon de lo lindo mientras los llevaban “a la casa de la gobernadora” (sic).
Uno de los pateados, Steve Alejandro Rizos Várguez, responsabilizó a la señora Ortega y a su equipo por las nuevas patadas que pueden recibir él y su familia. “Por seguridad —dijo—, no salgo de la casa”.
Nosotros no nos solidarizamos con el proyecto de respuesta a la pregunta de Elena por más que comprendemos que hay razones para proponerla. No nos solidarizamos porque la gobernadora no siempre dice la verdad, por tres motivos: porque es olvidadiza, porque miente o porque su equipo y sus asesores la engañan.
Por ejemplo, en un programa de la televisión nacional, la jefa del Ejecutivo aseguró que la Comisión de Box informó al gobierno que la Comuna meridana le había comprado 3,000 boletos para la pelea de Espadas y Rojas como parte de la organización panista de la rechifla. El presidente de la Comisión contestó que ésta ni vende ni sella boletos ni está enterada de compra alguna por el Ayuntamiento. La señora Ortega se olvidó, además, de que su gobierno fue promotor y organizador de la pelea.
Ya que hablamos de patrañas, también resultó un embuste la acusación alegada para detener a los dos vendedores de camisetas: que dieron de vuelto billetes falsos de 200 pesos. Lo único falso fue la acusación. Como circular billetes falsos es un delito federal, la policía tuvo que remitir a los pateados al ministerio público del ramo, que los puso en libertad de inmediato.
De una cosa puede estar segura Elena Carrillo: si Angélica Araujo gana Mérida, a Yucatán le pasará lo que Ivonne Ortega quiera. Así de fácil. Lo que sacamos en claro de los discursos y la concurrencia al desagravio del domingo es que el PRI viejo, con todas sus luminarias crepusculares, y el PRI nuevo, con todos sus candidatos supeditados, o sea el PRI de siempre, es el seguro servidor de su capitana. Ivonne Ortega es el PRI. Donde manda capitán… Yucatán puede resultar encaramado, como la silla del Siglo XXI.— Mérida, Yucatán, 1 de marzo de 2010.
