(Primera Columna publicada el 13 de abril de 2010)
El cuartel general de la antimafia, con sede en Palermo, ha notado que son desfavorables al gobierno del estado y su titular, Ivonne Ortega Pacheco, los informes que su embajador en Mérida, Vittorio Zerbbera, envía a Sicilia sobre la campaña electoral yucateca. Informes basados en los datos y cifras que César Pompeyo le proporciona durante sus reuniones en el parque de San Juan.
—Parece que al PRI no lo podéis ver ni en pintura —comenta don Vittorio.
—Al PRI no se le puede ver ni de perfil —responde Pompeyo—. Ivonne lo tapa. No es un partido: es un cero a la izquierda.
—Palermo desea saber a qué partido pertenece usted, a fin de estar en mejores condiciones para evaluar si sus puntos de vista sobre la campaña son fruto de una observación imparcial o resultado de una fobia.
—Yo soy un yucateco que busca lo bueno que hay para Yucatán en los partidos políticos. En su momento fuimos fundadores del cerverismo. He sido y soy cerverista de hueso colorado.
—De acuerdo con nuestros archivos de Palermo, los cerveristas son priistas.
—Tienen que actualizar esos archivos. En el PRI se han quedado los cerveruñas, los cerveresos, los cerverados, los cervitaños, los cervidores, las cervetrices… Son apóstatas que han renegado del cerverismo original. Harían lo que sea por servir a la gobernadora. Los cerveristas que sobrevivimos servimos a Yucatán.
—Palermo tiene la impresión de que vos conformáis una parte de la opinión pública. Nos aseguran que en otros sectores se ven las cosas de manera distinta, se cubre de elogios a madame Ortega y se la reconoce como la guía indiscutible del estado. Le agradeceré que nos suministre una lista de las personas y organizaciones que aplauden a la gobernadora.
Pompeyo se sentó en la banca, frente a la sacristía, y se puso a escribir nombres y apellidos en la libreta del señor Zerbbera.
—A éstos ya los rechazó Palermo —dice don Vittorio, leyendo la libreta—: son de la mafia. Todos cobran…
—En el PRI nada es gratis —aclara César—: todo es contante y sonante. Pregúnteles a los chicos de playeras rojas que se reúnen en las esquinas. 200 pesos por jornada si no hacen nada. 300 si mueven la banderita cuando pasa el coordinador. 3,000 si… Cuando no les pagan, rechiflan.
Il dottore solicitó entonces una lista de las instituciones que aclaman a Ivonne… cuando la ven. Pompeyo volvió a escribir en la libreta.
—Palermo tampoco me va a aceptar esta lista, don César. Hoy le dan dinero a Dios y mañana a Satanás, pero cuando les preguntan en público a quién prefieren se declaran neutrales por eso de los estatutos. Si gana Dios, se rompen el pecho. Si gana Lucifer le rompen a usted la…
—Si Sicilia no acepta nuestras listas, Vittorio, mándale las encuestas.
—Tampoco las quieren. Yo ya hice trabajo de campo. En las entrevistas en el mercado, aquí en San Juan, a la salida de los cines, a las puertas de los antros, en el atrio de las iglesias, vaya, por donde quiera que fui, si decía que yo era encuestador me respondían una cosa. Si decía que no era encuestador, me contestaban otra: lo contrario. ¿A quien le vamos a creer?
—Es el instinto de conservación, Vittorio, tan desarrollado en los sótanos del tercer mundo. A quien huele a mafia le decimos que sí a todo. A quien tiene el chicote en la mano se la besamos. Apenas se van, cuando nos dan las espaldas, resulta que nadie de su familia nos cae bien. Les rompemos… Somos un pueblo atorado entre la baba y la rechifla.
—Pues vosotros, cervidores o cervetrices, tenéis que romper con todo eso si no queréis salir descosidos en las elecciones —concluye Zerbbera (con zeta y doble be).— Mérida, 12 de abril de 2010.
