(Primera Columna publicada el 17 de mayo de 2011)
A pesar del calor, que en el sur rebasó los 42 grados, don Vittorio Zerbbera, en respuesta a instrucciones precisas de sus superiores, se fue de gira el fin de semana para enterarse de primera mano del nivel de infelicidad en que están los yucatecos del interior y el índice del miedo que tienen de hablar contra la mafia. César Pompeyo lo acompañó en el viaje.
Es preciso consignar que los jefes del señor Zerbbera, que tienen su cuartel general en Sicilia, le han pedido que investigue las versiones sobre la infiltración de mafiosos en el gobierno de Yucatán, en la ocurrencia estrafalaria del concierto de Shakira y en la administración pecadora del carnaval de Mérida.
En Valladolid, el sábado, los viajeros asistieron a un mitin “cuatripartita” organizado para protestar porque la señora Ivonne Ortega Pacheco no cumple su promesa solemne de terminar y poner en servicio el hospital.
Fue una marcha de cuatro kilómetros que se ha calificado de “cuatripartita” porque en la legión de enardecidos quejosos, más de 1,500, según los promotores, y cerca de 2,000, de acuerdo con informes que se atribuyen a la policía, coincidieron perredistas, priistas, panistas y ciudadanos que no militan en ningún partido político.
El desfile desembocó en un plantón de protesta ante el nosocomio inconcluso, donde don Vittorio tuvo la oportunidad, si bien de lejos, de conocer y oír a Patricio Patrón Laviada, protagonista de un discurso de última hora que no se esperaba.
El ex jefe del ejecutivo dijo a los marchistas que, como les consta, él, cuando salió del gobierno hace cinco años, dejó concluido el edificio del hospital e iniciados los trabajos del sistema de aire acondicionado, la cancelería y los ductos.
El malestar que se había apoderado de la gente creció por dos razones. Una, porque Patrón Laviada afirmó que había dejado en bancos los 32 millones de pesos que faltaban entonces para terminar la obra hospitalaria y ponerla en servicio. La otra es que Ivonne Ortega, según gritos oídos en el mitin, no ha hecho nada en cuatro años y se informa que pedirá un préstamo para completar el hospital, pero no explica dónde están los 32 millones de don Patricio.
Zerbbera y Pompeyo sintieron el alto grado de infelicidad que padecen los vallisoletanos, pero no percibieron en ellos el menor síntoma de miedo para denunciar que el gobierno de doña Ivonne les ha tomado el pelo. Entre la concurrencia se dijo que los únicos que tienen miedo de hablar en Valladolid son los dirigentes del sector privado, incluyendo los de Coparmex y la Cámara de Comercio.
El domingo, don Vittorio y don César sudaron la gota gorda en una manifestación de campesinos sin miedo de hablar reunidos en Maní para denunciar que la producción citrícola se ha desplomado y el gobierno del estado no ha hecho nada para ayudarlos, en una omisión que los obliga a recurrir a instancias federales para tratar de salvar lo que les queda.
Uno de los temas centrales del mitin fue la caída de la producción agrícola yucateca en los últimos cuatro años bajo el gobierno del PRI. Un colapso que situaron en cerca de la mitad de la producción. De acuerdo con algunas de las cifras mencionadas, parece que el descenso es alarmante: en cítricos, 50,000 toneladas; en papaya, unas 30,000, y en sábila, unas 17,000 que han reducido la cosecha de esta planta en cuatro quintas partes. En el caso del maíz, se habló de una caída de dimensiones desastrosas.
Durante su gira de dos días, en breve escala que hicieron en Yaxkukul, don Vittorio y don César se enteraron del ejemplo plausible del abarrotero Juan Poot Chuc: hace 10 meses que empezó una iniciativa suya de bajar todos los precios de las mercancías que vende “hasta lo más barato posible”, en beneficio de la comunidad y para compartir con el pueblo las ganancias que obtiene con su negocio.
—Ese señor deber ser el gobernador del estado —comentó una dama— en vez de esas señoras que derrochan nuestro dinero en cosas que en nada nos benefician, sino que nos perjudican, como la ocurrencia de traer a Shakira, que nos va a costar las perlas de la virgen; como los dos millones que los angélicos nos quieren quitar para meter en la quiebra del carnaval de Mérida; como las pachangas que están armando para celebrar el aniversario de la victoria de Ivonne en las elecciones, que debe ser motivo de luto no de festejo. En Yucatán estamos viviendo al revés. Lo que teníamos, ya lo tiraron, y lo que íbamos a tener, eso ya pensaron cómo lo van a botar.— Mérida, 16 de mayo de 2011.
