TIXCACALCUPUL.— Especialistas documentaron el hallazgo de vestigios arqueológicos en una cueva con cenote ubicada en la comisaría de Mahas, lo que abre la posibilidad de ampliar el conocimiento sobre antiguos asentamientos mayas en el oriente del Estado.
La exploración se realizó a solicitud de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán, con la participación del grupo AJAU y especialistas como Carlos Evia, Addy Loria y Lily Cárdenas, quienes emprendieron el recorrido desde Mérida hasta el sitio.
En una publicación en su página de Facebook, el grupo AJAU informa que el acceso a la cavidad implicó un descenso de unos ocho metros de profundidad.
Hallazgos arqueológicos en una cueva en Mahas
En el interior, los investigadores identificaron una cueva de forma ovoide distribuida en dos niveles, con una bóveda semiabierta que permite la entrada de luz y ventilación natural, condiciones que favorecen la presencia de vegetación y fauna.
Durante la inspección se hallaron elementos de interés arqueológico, entre ellos un brocal de forma rectangular, un cuerpo de agua, petrograbados y fragmentos de cerámica.
Estos indicios apuntan a posibles actividades humanas vinculadas con prácticas rituales o de aprovechamiento del entorno en época prehispánica.
En las inmediaciones, el equipo también registró un montículo y una sascabera. Este último elemento sugiere la extracción de material utilizado por antiguas comunidades para la edificación de viviendas y estructuras de carácter religioso, lo que refuerza la hipótesis de presencia maya en la zona.

¿Cómo fue la exploración en una cueva de Tixcacalcupul?
Por su parte, autoridades municipales informaron que la exploración tuvo como objetivo principal documentar las condiciones del sitio y prevenir afectaciones, como saqueos o alteraciones, en tanto se da aviso a las instancias correspondientes para su resguardo.
Durante la exploración los investigadores descendieron unos 2.5 metros adicionales, donde localizaron un brocal rectangular de aproximadamente 2 por 4.5 metros, un cuerpo de agua de unos 2 por 4 metros, así como petrograbados y fragmentos de cerámica.
El sitio fue descrito como una cavidad de tamaño medio, con bóveda semiabierta, buena ventilación, fauna variada y abundante vegetación.

Montículo y sascabera cerca de la cueva
Asimismo, el grupo indicó que, tras recorrer unos 500 metros en los alrededores, identificaron un montículo y una sascabera de gran tamaño.
De ahí antiguas poblaciones habrían obtenido material para la construcción de viviendas e incluso edificaciones de carácter religioso.
Los especialistas señalaron que los materiales hallados serán sometidos a estudios más detallados para determinar su antigüedad, función y relevancia en el contexto arqueológico regional.
De confirmarse su valor histórico, el sitio podría integrarse a proyectos de investigación y conservación del patrimonio cultural de Yucatán.












