(Primera Columna publicada el 8 de febrero de 2012)
La proyección que pueden tener sobre Yucatán la victoria de Josefina Vázquez Mota, su primer discurso como candidata y las opiniones que los comentan fueron el tema que Vittorio Zerbbera y César Pompeyo analizan en el retorno a su banca del parque de San Juan.
—Yo creo —indica Pompeyo— que tiene validez local la declaración de guerra de Josefina a Peña Nieto. Si seguimos la línea de pensamiento y acción de la señora Vázquez, podemos decir que el verdadero adversario de Yucatán es el PRI, porque representa “el autoritarismo y lo peor de la práctica antidemocrática”, porque representa también, en nuestro caso, la confirmación de la corrupción y la impunidad como destino del estado.
—Si trasladamos ese proyecto bélico a Yucatán, César, ¿diría usted que es una declaración de guerra a Donaldo?
—Lo que yo diría, Vittorio, es que sigue usted equivocado: no se llama así. A Donaldo lo liquidaron. Ahora también los liquidan, es cierto, pero de otra manera.
—¿De qué manera, César?
—Te lo pondré de otro modo: sin unión no hay liquidación. Josefina lo ha entendido enseguida al advertir que “hay que sumar todos los talentos”; al invitar a sus vencidos oponentes, Ernesto Cordero y Santiago Creel, a que ambos y sus equipos se unan a ella en un solo frente de batalla contra el enemigo común. Un llamado formal y fraterno a la reconciliación. Aquí no ha pasado nada, que es la fórmula para que pase todo.
—¿Está usted de acuerdo, César, con el editorialista Sergio Aguayo?
—Al ciento por uno. Yo también “estoy convencido de que será una candidata fuerte porque llega montada sobre una de las grandes transformaciones de la vida cultural, social y política mexicana: la emancipación de la mujer”.
—Precíseme usted, César: ¿qué interpretación asigna en estas elecciones a esa gran transformación?
—La misma que Josefina: que “siete de cada diez mexicanos piensa que ha llegado la hora de que una mujer sea presidenta de México”. Esta elevada cotización femenina en la bolsa de los valores políticos es la nueva tendencia continental, como dice “The New York Times” en la nota publicada ayer por el “Diario”.
—¿Si usted fuera panista, César, qué forma daría usted en Yucatán a esos conceptos y exhortaciones de Vázquez Mota a la reconciliación, a la suma de talentos, a la unión de todos los protagonistas y sus equipos en un solo frente de lucha?
—Josefina sería, Vittorio, la base del triángulo equilátero nacional que formaría con Santiago y Ernesto. La misma Josefina sería uno de los lados del cuadrilátero que necesita el PAN en Yucatán. No es un cuadrilátero que tenga que improvisar: ya lo tiene.
—Un cuadrilátero, Vittorio, que pondría a trabajar el capital caudaloso que la mujer significa hoy en la vida política de México. El cuadrilátero que, unidas en la campaña, formarían Josefina, Sofía Castro Romero, Beatriz Zavala Peniche y Ana Rosa Payán Cervera. Las cuatro juntas pueden ser el motor que lleve a la victoria las candidaturas de Renán Barrera Concha a la alcaldía meridana y Joaquín Díaz Mena a la gobernatura. Una batalla conjunta de seis en vez de un lucha aislada de dos.
—¿Cree usted, César, que se puedan juntar los cuatro lados?
—Josefina estaría encantada. Su amistad y afinidad con Beatriz y Ana Rosa son bien conocidas. Sofía ya ofreció su generosa aportación. El problema, Vittorio, es el PAN: ese pozo de rencores, discordias y antipatías que no quieren cerrar. Un pozo en que se podrían ahogar las aspiraciones de la señora Vázquez Mota, pues Yucatán ha dado y puede dar otra vez los votos decisivos en la contienda presidencial. Felipe Calderón es buen testigo.
El doctor Zerbbera tomó debida nota de su diálogo con César Pompeyo. Como título de sus apuntes escribió esta frase: “La figura del cuadrilátero en la geometría de la liquidación”.
Aquella liquidación que César Pompeyo señaló al principio de esta columna.— Mérida, Yucatán, 8 de febrero de 2012.
