(Primera Columna publicada el 21 de diciembre de 2012)
En el medidor global de la corrupción, que incluye a 174 países, México ocupa un lugar deshonroso: el 105. Yucatán y su ex gobernadora Ivonne Ortega han contribuido substancialmente a la deshonra con el despilfarro descomunal de 151,000 millones de pesos en cinco años y dos meses de gobierno, al ritmo de un gasto diario de 82 millones. “¿Dónde está el dinero?”, pregunta el “Diario” en título a toda plana.
—Yo lo sé —opina don Vittorio Zerbbera en su charla habitual con César Pompeyo en el parque de San Juan—. Me lo dijeron en las giras que, como usted sabe, hice por la mayoría de los estados de la república en tiempos del presidente Calderón.
—Una parte considerable de la malversación de fondos públicos, arrebatados a los yucatecos, le sirvió a madame Ivonne para promover la imagen del candidato Enrique Peña Nieto en visitas a las capitales, según las fuentes consultadas por mí.
—Te explicaré, César, cómo se rumora que funcionaba la técnica de madame. Le pondré un ejemplo que es imaginario pero que refleja la realidad. La señora Ortega pasaba por la oficina del señor Peña y, palabras más o palabras menos, le decía, en síntesis: “Voy a Sonora a apoyar la campaña local y presidencial del PRI. Llevo tanta gente y tanto dinero. A usted no le costará nada. Yucatán da todo”. ¿No estaba usted enterado, César.
—Yo no tengo las facilidades de información que tú, Vittorio, tienes como delegado en México del centro mundial de la antimafia. Yo no acompañé a Ivonne en sus viajes por todo el país. Pero supongo, sin conceder, que, cuando el río suena, agua lleva. Y suena más ahora, porque hoy es esperado en Mérida el presidente Peña Nieto.
—Madame sacaba dinero de todos lados para apoyar no sólo a don Enrique sino al signore Zapata Bello en su campaña por la gubernatura, César. Te daré alguna cifras que señalan algunas de las presuntas o posibles fuentes de latrocinio que permitieron a madame financiar su propaganda a las figuras de don Enrique y monsieur Rolando. Apoyaré esta explicación en comparaciones con lo que erogaba, por los mismos conceptos, el gobernador panista Patrón Laviada.
—Apunta, César. En Comunicación Social, en su último año, don Patricio gastó 62,735 pesos diarios. Madame nada menos que 11 veces más: 666,000 al día. A la atención de su despacho, el signore Patrón destinó 33,712 cada día en el final de su período de seis años. Madame se despachó con la cuchara grande: gastó 20 veces más: 651,185 diarios. Son números derivados de las estadísticas oficiales publicadas por la prensa local.
—¿Qué se cuenta, Vittorio, de la deuda que nos dejó la gobernadora? Afirman, con lujo de detalles, que pasa de 15,000 millones. ¿Cuántos cientos o miles se fueron al PRI?
—Hay otra deuda más gravosa, César. La deuda política que los señores Peña y Zapata han contraído con la señora Ortega. En el caso del señor Peña, está claro que, sin los billetes de madame y otros gobernadores, quizá su triunfo hubiera estado en duda. El signore Calderón observó hace poco cómo se abultaban las erogaciones de los gobernadores priístas en tiempos electorales. El caso de monsieur es más serio: el hombre de la calle cree que no hubiera ganado la gubernatura sin la plata que la gobernadora les robó los yucatecos.
—Don Enrique y don Rolando son gobernantes acotados, César. El primero ha tenido que comenzar a pagar la deuda con el obsequio de la secretaría nacional del PRI que le hizo a doña Ivonne para que la donna se quede callada. Más que acosado, monsieur Rolando está sitiado. Sitiado por los cómplices de madame en el escándalo y el desbarajuste: están dentro del gabinete, alrededor, cerca y lejos, dominan el congreso. ¿Qué puede hacer el señor Zapata en estas circunstancias, con estas ligaduras. ¿Cómo puede atacar con ferocidad la corrupción sin desmantelar su gobierno? Temo que, al menos por ahora, madame le tenga las manos atadas a monsieur. ¿Qué piensas, César, de todo esto?
—Pienso, Vittorio, en estos versos que me enseñó mi abuelo y van de acuerdo con el premio nacional a Ivonne Ortega:
“En tiempo de las bárbaras naciones
de las cruces colgaban los ladrones.
Hoy, en el siglo de las luces,
del pecho del ladrón cuelgan las cruces”.— Mérida, Yucatán, 21 de diciembre de 2012.
