(Primera Columna publicada el 9 de diciembre de 2012)

—En su charla de costumbre, en el parque de San Juan, don Vittorio Zerbbera transfirió a César Pompeyo el interés del cuartel general de la mafia en los procesos penales que se incoan contra los ex funcionarios del ayuntamiento de Angélica Araujo que han sido acusados de corrupción.

—¿Qué importancia, César, les asigna usted y qué perspectivas de éxito?

—La importancia, Vittorio, es capital, que yo recuerde o haya oído hablar es la primera vez en Yucatán que un gobierno acusa y denuncia a otro por ese delito, a pesar de que han desfilado por sus puestos, desde hace 80 años, verdaderos especialistas en el robo organizado.

—El alcalde Renán Barrera Concha está sentando sano precedente que puede frenar e incluso impedir el desvío criminal y descarado de los fondos públicos, que ha causado a los yucatecos un daño incalculable. Un daño que alcanzó sus niveles máximos en los períodos de la señora Araujo y su institutriz Ivonne Ortega Pacheco.

—La negativa de los presuntos corrompidos y corruptores a comparecer ante las autoridades que los han citado tiene un trasfondo desmoralizador: la seguridad de que, hagan lo que hagan y roben lo que roben, no les pasará nada. Es la seguridad de que serán protegidos por el poder ejecutivo y amparados por el judicial, mientras el legislativo se cruza de brazos o se hace de la vista gorda.

—Utilicé la palabra desmoralizador porque, en los sectores activos de la sociedad tienden a caer en una parálisis cívica cuando los delitos son comprobados a la luz pública pero los delincuentes disfrutan del botín de sus delitos ante todo el mundo, como usuarios de una impunidad escandalosa y omnipotente. Una impunidad impuesta y ejercida con puntualidad y exactitud por el viejo PRI por medio de los funcionarios que lo representan.

—Es una parálisis, Vittorio, que engendra luego una actividad peor, pues de la postración del para qué lo hago si no se va a conseguir nada se pasa con rapidez a la complicidad egoísta de yo voy a hacer lo mismo. Se establece así entre gobernantes y gobernados un contubernio que es uno de los responsables, el principal, creo yo, de que Yucatán ocupe el cuarto lugar nacional en pobreza.

—César, ¿qué perspectivas de éxito le ve usted a esta encomiable gestión de il cavaliere Renán?

—Dos, Vittorio. La primera parte del PRI. Que el jefe nato del partido, que es el gobernador, gire las órdenes del caso para que los funcionarios acusados acudan a sus citas y la fiscalía reciba las denuncias y proceda de inmediato a instruir los expedientes relativos para consignarlos al poder judicial.

—La segunda es que los jueces y magistrados, que hasta hoy, cuando el PRI es el partido en el poder, han sido meros instrumentos del ejecutivo, vuelvan por sus fueros y en una demostración de independencia procesen a los acusados en juicios apolíticos que, por estar regidos por la verdad y la justicia, concluyan en una imparcialidad que implante otro sano precedente.

—Y la tercera —intervino don Vittorio— es que ustedes sigan el ejemplo de Brasil, donde los 11 magistrados de la Suprema Corte, todos afiliados al Partido del Trabajo, que está en el poder, sentenció a 120 años de prisión a 20 funcionarios acusados de corrupción, inclusive al que fue primer ministro del presidente Lula da Silva, el señor José Dirceu, considerado como el segundo político más poderoso del país. Algo así como el Salinas de vosotros. Incluyendo también, César, fíjate bien, a los que fueron presidente y tesorero de su mismo partido. Es un colapso en juicios públicos, la vista de la nación, de los corruptos influyentes.

—¿Quién los acusó, Vittorio?

—Nada más y nada menos que la presidenta Dilma Rousseff. Lo extraordinario, César, es que la señora es hija política del señor Lula, en cuya administración militó. Él la propuso y la ungió como candidata en las elecciones. Lo formidable, caro amigo, es que la señora es, como se acostumbra en Brasil, la cabeza del Partido del Trabajo, al igual que, en Yucatán, monsieur Rolando es el capo todopoderoso del PRI, partido al que pertenecen los funcionarios acusados por il cavaliere Renán.

—Gracias por este comentario tan oportuno, Vittorio, que subraya el ejemplo que deben seguir el gobernador Zapata Bello y el Poder Judicial en nuestro estado. Abre, en la sociedad, otra ventana para ver si hay Nuevo PRI o seguimos a merced de los instintos, la voracidad y los procedimientos tortuosos que contemplamos en el Viejo.— Mérida, Yucatán, 8 de diciembre de 2012.

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