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Ovnis en el mundo: ¿Por qué es importante saber si hay vida fuera de la Tierra? Astrobióloga explica

Por primera vez en medio siglo el Congreso de Estados Unidos realizó una audiencia sobre esos eventos, llamados ahora Fenómenos Aéreos No Identificados (antes ovnis). La astrobióloga Antígona Segura Peralta explica por qué es importante estudiar estos fenómenos.
sábado, 21 de mayo de 2022 · 08:40

¿Hay vida fuera de la Tierra? La cultura popular nos reafirma en películas, novelas, programas de televisión y leyendas su convencimiento de que existen seres vivientes más allá de nuestro planeta. Para algunas personas, la prueba de que esta idea es cierta la dan los reportes de observaciones de objetos voladores no identificados (ovnis), a los que el ejército estadounidense estudia con seriedad —aunque no siempre lo admitió— desde la década de 1940.

El martes 17 pasado, por primera vez en medio siglo el Congreso de Estados Unidos realizó una audiencia sobre esos eventos, llamados ahora Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), como manera de alentar a los pilotos de la Fuerza Aérea de ese país a comunicar los avistamientos de objetos de origen desconocido.

El Congreso de Estados Unidos habla sobre los Fenómenos Aéreos No Identificados. Foto de AP

Pero un ovni no es una comprobación de vida extraterrestre. “No, en absoluto”, señala la astrobióloga Antígona Segura Peralta, doctora en Ciencias de la Tierra. “No tenemos ninguna evidencia de que estos objetos, que no sabemos qué son, sean naves extraterrestres”.

No es que no sea posible que haya vida en otros puntos del universo, solo que aún se está en busca de ella. “¿Podría existir vida? Sí, pero estamos generando estrategias” para encontrarla.

astrobióloga Antígona Segura Peralta, doctora en Ciencias de la Tierra
Astrobióloga Antígona Segura Peralta, doctora en Ciencias de la Tierra (Cortesía)

Se refiere a los especialistas en Biología, Geofísica, Astronomía “y todas las intersecciones de estas ciencias” que están aportando sus conocimientos al esfuerzo científico global para dar con la respuesta.

¿Cómo se origina la vida en un planeta?

Ochocientos de ellos, incluyendo a la doctora Segura Peralta, asistieron esta semana a la Conferencia de Ciencia de Astrobiología en Atlanta, Georgia, desde donde la investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM dice al Diario que “la vida en la Tierra se originó a partir de la organización de moléculas muy simples, como metano, hidrógeno, dióxido de carbono y agua, y a partir de esas moléculas se generaron otras cada vez más grandes hasta que se creó esta organización de materia que conocemos como el fenómeno de la vida”.

“¿Estos procesos podrían ocurrir en otros planetas? Sí, lo que estamos haciendo en este momento es tratar de entender las condiciones que hacen habitable a un planeta: ¿qué se necesita en términos de energía, de componentes químicos?, ¿qué pasa con la radiación de la estrella (alrededor de la cual gira el planeta), cuánto (de radiación) ultravioleta se necesita para generar moléculas para la vida, cuánto para que no mate a la vida..?”, explica.

Para efectos de exploración fuera de la Tierra, ¿cómo se definen la vida y la vida inteligente?

Pensamos en la vida en la Tierra como un ejemplo que podemos generalizar: es vida basada en el carbono que requiere un solvente, que es el agua líquida. En los lugares en que se forman los planetas hay carbono y agua, estos elementos pasan a formar parte de los planetas en general y pueden funcionar como materia prima para generar vida. No hay una definición precisa de inteligencia o de cómo medirla. La idea es que pueda haber civilizaciones que generen aparatos con los que pueden comunicarse de forma interestelar y ésas son las que nos interesan. En ese sentido, estamos esperando que manden una señal con lo más rápido que hay, que es la luz, y puede ser a través de láseres, ondas de radio...

¿Qué tan cerca estamos de contar con la tecnología para percibir señales que nos lleguen de otra civilización?

Imágenes que circulan de presuntos avistamientos de ovnis en el mundo. Foto de Internet

Esa tecnología la tenemos desde hace 70 años. Los radiotelescopios son capaces de recibir esas señales. El telescopio de Arecibo (que en 2020 quedó fuera de servicio) era uno con los que se hacían algunos proyectos de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. El Instituto SETI está construyendo un gran radiotelescopio compuesto por muchas antenas que va a estar dedicado a cuestiones astronómicas y además hará proyectos de escucha. Tenemos la tecnología para hacerlo desde el Proyecto Ozma (de 1960) de Frank Drake.

¿Cómo se aplica el método científico a la búsqueda de vida extraterrestre?

La metodología depende mucho de dónde estamos buscando. Necesitamos generar hipótesis: pensamos que las reacciones químicas que dieron lugar a la vida en la Tierra podrían suceder en otros lados, ahora hay que entender cuáles fueron las condiciones que permitieron esas reacciones. Es un área de la Astrobiología muy cercana a la Biología.

Necesitamos a gente de Astronomía para que nos diga cuáles son los procesos por los cuales se forman planetas y los tipos de planetas que se han encontrado, porque en el Sistema Solar hay unos hechos de roca y hierro, por ejemplo la Tierra y Venus; otros de hidrógeno y helio; los de hielos de agua, metano y amoníaco, y los que están hechos solo de hielos. Alrededor de otras estrellas hemos encontrado tipos de planetas que no existen en el Sistema Solar, como planetas que son como la Tierra pero muy grandes y que pueden tener atmósferas de hidrógeno.

Con esta variedad de planetas, ¿cómo detectaríamos vida en ellos? La idea es detectar vida microscópica, que puede cambiar de manera global un planeta. En la Tierra eso pasó, tenemos oxígeno porque las cianobacterias cambiaron la atmósfera hace 2,500 millones de años; sabemos que la vida microscópica puede cambiar globalmente un planeta y ese cambio lo podemos detectar con telescopios.

¿Cuál sería la prueba definitiva de vida extraterrestre?

Ése es el problema central de la Astrobiología: cómo distinguir las cosas que forman parte del fenómeno de lo vivo. Esa discusión fue muy clara cuando se anunció (en 1996 por la NASA) que probablemente había fósiles de bacterias marcianas en el meteorito ALH84001 (descubierto en 1984 en la Antártida). La discusión que se abrió en la comunidad científica llevó diez años. Al final lo que hicimos fue consensuar: tenemos otras formas de explicar esto y, por lo tanto, no consideramos que sea una prueba de vida.

Lo que necesitamos es una prueba que no tenga otra explicación, que cuando la sometamos a posibles explicaciones acabemos siempre por decir que lo más probable es que haya sido producido por la vida. Claro, si saliera un marciano en cámara frente a algunas de las naves que hemos mandado a Marte diríamos que ahí hay vida y se acabó. Pero esto no ha pasado y no sabemos si vaya a pasar. Mientras no sea algo tan evidente vamos a tener una larga discusión en ciencia para decidir, y probablemente no va a ser algo definitivo.

¿Por qué sería importante saber que hay vida fuera de la Tierra?

Imagen conceptual de una figura ovni, o como se piensa que son las naves espaciales. Foto de Internet

Es el tipo de cuestiones que nos permiten ser más conscientes de nuestro lugar en el universo. Ya sabemos que no somos el centro del universo, no somos el centro del Sistema Solar, no somos ni siquiera el centro de la galaxia, eso coloca a la humanidad en un lugar que no es particularmente especial. Imaginemos que sí hay vida (en otro lugar), eso nos diría que éste es un universo donde somos uno más.

Supongamos que no encontramos nada, que solo existimos nosotros, ¿cuál es el papel de esta especie que se ha dado cuenta de su existencia, que mientras construye cosas para explorar el universo construye otras que son capaces de destruirla? Tendremos que pensarnos como una civilización que está sola, en medio de la inmensidad, y decirnos que si no procuramos nuestra sobrevivencia en este planeta, que es como una isla, eventualmente nos vamos a extinguir y al universo no le importa; nos vamos a ir calladamente, sin más consecuencias. Pone a la humanidad en la posición de pensar cuál es su papel y su destino en términos del universo.

Qué es el Proyecto Libro Azul y por qué se canceló

En Estados Unidos, la investigación oficial de los objetos voladores no identificados ha sido la mayor parte del tiempo una tarea callada, en parte por enmarcarse en programas militares de seguridad nacional y en parte por ser un tema que suele prestarse a burla.

Una de las primeras iniciativas para estudiar los ahora llamados Fenómenos Aéreos No Identificados fue el Proyecto Libro Azul, que la Fuerza Aérea estadounidense operó de 1947 a 1969 y tenía su sede en la Base Wright-Patterson de Ohio.

Durante ese tiempo se reportaron 12,618 avistamientos, 701 de los cuales permanecieron sin identificar, de acuerdo con la información sobre el proyecto en los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

La decisión de cancelar Libro Azul se basó, entre otros, en un reporte sobre el estudio científico de los ovnis elaborado por la Universidad de Colorado y en las experiencias de la Fuerza Aérea respondiendo a los relatos de observaciones.

Esas experiencias, agrega la información, permitieron llegar a tres conclusiones:

  1.  Ningún ovni reportado, investigado y examinado por la Fuerza Aérea dio nunca indicación de ser una amenaza para la seguridad nacional.
  2.  No se proporcionó o descubrió por la Fuerza Aérea evidencia de que los avistamientos categorizados como no identificados representaran desarrollos o principios tecnológicos más allá del rango de los conocimientos científicos actuales.
  3.  No hubo evidencia que indicara que los avistamientos categorizados como no identificados fueran vehículos extraterrestres.

Años después de que finalizara el Proyecto Libro Azul, el gobierno estadounidense creó otros programas y oficinas para estudiar los reportes. En la década de 2000 surgió el Advanced Aerospace Threat Identification Program, que años después fue sustituido por el Unidentified Aerial Phenomena Task Force y éste, por el Airborne Object Identification and Management Synchronization Group.

Este último grupo se creó en noviembre de 2021 y su existencia fue anunciada en la audiencia del martes 17 pasado sobre los ovnis en el Congreso estadounidense, en Washington.

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