Seguridad

Yucatán, modelo de éxito en seguridad pública: las claves

Yucatán es modelo de éxito en seguridad pública y la permanencia de Saidén por más de diez años seguidos frente a la dependencia del rubro es factor clave de los bajos niveles de violencia y criminalidad.
lunes, 1 de agosto de 2022 · 05:15

Yucatán es modelo de éxito en seguridad pública y la permanencia de Luis Felipe Saidén Ojeda como responsable de los organismos de seguridad pública en el estado, durante más de diez años seguidos, es una de las causas que explican los bajos índices de violencia y criminalidad en Yucatán, contrario a lo que sucede en el resto del país, sostienen dos académicos, autores de una "nota de investigación" sobre el tema.

Además de la permanencia de Saidén Ojeda en el cargo, otros factores que inciden en la escasa criminalidad en el estado —una de las más bajas de México—, es la coordinación institucional acordada entre las corporaciones policíacas federales, estatales y municipales, no obstante la alternancia política en la entidad, dicen los investigadores.

También influyen factores geográficos, como el relativo aislamiento de la Península de Yucatán del resto del país y la falta de riquezas naturales en la zona —minas, bosques, etcétera—, que provoca desinterés de los grupos criminales organizados.

¿Por qué Yucatán es modelo de éxito en seguridad?

La investigación, realizada por Shannan Mattiace, experta en Ciencias Políticas del Allegheny College, Meadville, Pensilvania, y Sandra Ley, profesora asociada de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económica, publicado este año en la “Journal of Politics in Latin American”, resalta el hecho de que pese a la alternancia política en Yucatán —-el PAN y el PRI se han turnado el gobierno del estado en los últimos 18 años—, esto no ocasionó un aumento de la violencia, como ocurrió en Michocán, Nuevo León y otras zonas del país.

En esos lugares ganaron las elecciones partidos distintos al del presidente en turno, por lo que ambas partes dejaron de buscar acuerdos para combatir a la delincuencia.

En Yucatán, por el contrario, añaden los investigadores, la colaboración institucional entre autoridades de distintos partidos fue plena.

Así lo demuestra el hecho, hasta entonces único en el país, de que el gobierno federal, a cargo de Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, y la gobernadora priista Ivonne Ortega Pacheco, enfrentaron juntos la crisis ocasionada por la aparición en 2008 de los cuerpos decapitados de 13 personas.

El hecho fue interpretado como una advertencia de ciertos grupos criminales al nuevo gobierno y a su jefe de Policía, Saidén Ojeda, pero el apoyo del presidente Calderón al gobierno del estado fue decisivo para desalentar a esos grupos e impedir el crecimiento de la violencia en el estado, explican las autores del estudio, intitulado “Yucatán como excepción al aumento de la violencia criminal en México”.

También advierten que la presencia de un solo actor (Saidén), como responsable de la contención de la violencia en el estado, podría incidir drásticamente en el aumento de la criminalidad, cuando éste deje el cargo.

Baja actividad de violencia criminal

De acuerdo con las investigadoras, no obstante que la violencia en México ha variado significativamente y que los estados del Norte y la costa del Pacífico han sido particularmente violentos, la Península de Yucatán ha exhibido relativamente menos violencia, aunque, incluso dentro de esta región, existen diferencias significativas.

El estado de Quintana Roo ha experimentado un aumento significativo en la violencia homicida, mientras que la tasa de homicidios de Yucatán se ha mantenido notablemente estable y baja, en aproximadamente 2.5 por 100,000 habitantes, desde el comienzo de la Guerra contra las Drogas en 2006, iniciada por Calderón Hinojosa.

Saidén, factor clave

"La presencia y permanencia de Luis Saidén al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en Yucatán ha sido un elemento crucial en la contención de la violencia", se dice en la investigación. "Él es una figura clave en la ejecución de la política de seguridad del gobierno estatal, donde ha servido bajo cuatro administraciones gubernamentales diferentes".

"Su currículum y longevidad son dignos de mención", señalan las autoras del estudio.

En 1984, Saidén se desempeñó como jefe de Seguridad del entonces gobernador interino Víctor Cervera Pacheco (PRI, 1984–1988). Durante el segundo mandato de Cervera como gobernador (1995-2001), Saidén fue secretario de Seguridad y entre 2003–2004 se desempeñó como director de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos, en Cancún. En 2007, regresó a Mérida como secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Ortega Pacheco y continuó en ese cargo durante el mandato de Rolando Zapata Bello (PRI, 2012-2018).

En 2018, el gobernador panista Mauricio Vila Dosal, lo ratificó en el cargo.

Estabilidad en la seguridad pública de Yucatán

Citando a diversos especialistas en temas de seguridad, Mattiace y Ley explican que la larga permanencia de Saidén Ojeda como responsable de la seguridad pública, "ha ampliado los horizontes temporales de las agencias de seguridad y de los grupos de la delincuencia organizada por igual, al mismo tiempo que proporciona algún sentido de estabilidad a sus interacciones, reduciendo el conflicto dentro del estado y entre el estado y los grupos de la delincuencia".

Las relaciones a largo plazo entre los organismos de seguridad de todos los niveles de gobierno, añaden, permiten la implementación coordinada de políticas consistentes en todas las administraciones.

Mando único en la seguridad pública

"En este sentido, Yucatán ha contado con una única estructura organizativa coordinada (mando único) durante una década, bajo el mando de Saidén".

La policía estatal controla la seguridad en los 106 municipios del estado, incluyendo la de Mérida, donde Mario Arturo Romero Escalante ha sido jefe de la Policía desde 2012, sirviendo a varios alcaldes diferentes.

"Junto con la continuidad de Saidén Ojeda, la permanencia de Romero Escalante también ha sido fuente de estabilidad y cohesión a pesar de la fragmentación partidista vertical en Mérida, entre alcaldes del PAN y el gobernador del PRI, Zapata Bello", señala el estudio.

Los investigadores advierten que cuando existe una alta rotación en los puestos clave de seguridad, "los horizontes temporales se ven afectados y pueden aumentar los conflictos entre las agencias policiales y las autoridades gubernamentales".

Añaden que en otras partes del país los cambios de gobernador ocasionan un aumento descontrolado de la violencia, porque la llegada de nuevas autoridades perjudica a las redes de protección existentes.

¿Cuáles son los riesgos de la seguridad en Yucatán?

"La alternancia de partidos en el puesto de gobernador pueden afectar profundamente los arreglos de protección vigentes, ya que los funcionarios recién electos realizan cambios en los puestos clave de seguridad y los grupos del crimen organizado en competencia intentan obtener protección entre los funcionarios entrantes".

En Yucatán, a diferencia de otros estados, la alternancia consecutiva del PRI al PAN en 2001 y del PAN al PRI en 2007, por poner dos casos, no derivó en grandes picos de violencia, dice el estudio.

En Nuevo León, por el contrario, la primera alternancia del PRI al PAN en 1997 se asocia con un aumento significativo de la violencia delictiva, que continuó aumentando en el período posterior de alternancia del PAN al PRI en 2003.

Lo mismo sucedió en Michoacán en 2001, cuando una coalición encabezada por el PRD desbancó al PRI, lo que ocasionó una lucha abierta y sin control entre Los Zetas y el Cártel de Sinaloa.

Seguridad en Yucatán   el estado más seguro crimen organizado en Yucatán

En el caso de Yucatán, los investigadores creen que "más allá de la presencia relativamente limitada del crimen organizado en el estado, la actividad criminal violenta fue contenida en gran medida como resultado de una limitada fragmentación partidista vertical, así como un aparato de seguridad cohesivo y estrechas relaciones interinstitucionales".

Esto permitió que el nivel de homicidios en Yucatán se haya mantenido bajo y estable durante décadas y que la actividad de violencia criminal sea baja, incluso cuando las tasas de delincuencia en gran parte del resto del país han aumentado desde 2006.

Veterinario al frente de la seguridad

El estudio hace referencia al gobierno de Patricio Patrón Laviada, del PAN, quien ganó la gubernatura en 2001. Al igual que otros gobernadores de Acción Nacional recién electos en otros estados en esa época, dice el documento, "Patrón Laviada contrató personal nuevo en puestos clave de seguridad tan pronto como asumió el poder. Reemplazó a Saidén Ojeda por Javier Medina Torre, un veterinario sin experiencia previa en tareas relacionadas con la seguridad".

No obstante, añade el estudio, y a diferencia de otros estados que experimentaron alternancia durante el mismo período, en Yucatán no hubo enfrentamientos importantes entre los dos grupos criminales presentes en el estado en ese momento: el Cártel del Golfo y el Cártel de Juárez.

Durante todo el mandato de Patrón, la tasa de homicidios de Yucatán se mantuvo en un promedio de 2.25 por cada 100,000 habitantes.

¿A qué se debe el éxito o fracaso en la política de seguridad?

Los investigadores concluyen que los gobernadores no son los únicos actores relevantes en la explicación de la actividad delictiva, sino las relaciones intergubernamentales, también juegan un papel importante.

"En particular, la alineación partidaria entre los gobiernos federal y local puede ayudar a explicar el éxito o el fracaso en la implementación de políticas de seguridad dentro de un contexto federal como el de México", dicen. (Continuará)